Sobre la base social de la camarilla antipartido de Lin Piao

Pilinpikong

Refiriéndose a la necesidad de tener una clara comprensión de la cuestión relativa al ejercicio de la dictadura del proletariado sobre la burguesía, el Presidente Mao indicó explícitamente: “Sería muy fácil para tipos como Lin Piao impulsar el sistema capitalista si subieran al Poder. Por eso, debemos estudiar más obras marxista-leninistas”. Se plantea aquí una cuestión de importancia capital, a saber, ¿cuál es la naturaleza clasista de los “tipos como Lin Piao” y cuál es la base social que engendró a la camarilla antipartido de Lin Piao? Una clara comprensión de este problema es, indudablemente, muy necesaria para consolidar la dictadura del proletariado y prevenir la restauración del capitalismo, y para aplicar con firmeza la línea fundamental del Partido para la etapa histórica del socialismo y crear paso a paso las condiciones que imposibiliten la existencia y el resurgimiento de la burguesía.

Al igual que todos los revisionistas y todas las corrientes ideológicas revisionistas, Lin Piao y su línea revisionista no fueron un fenómeno casual. El y sus fanáticos secuaces se hallaban extremadamente aislados en todo el Partido, el ejército y el pueblo, pero existe en la sociedad una base clasista profundamente arraigada que engendró a esa pandilla sumamente aislada que se autodenominaba “caballo celestial” que “vuela por el firmamento, solo y libre”.

Es bastante obvio que la camarilla antipartido de Lin Piao representaba los intereses de la clase terrateniente y la burguesía derribadas e interpretaba las aspiraciones de los derribados reaccionarios de derrocar la dictadura del proletariado y restaurar la dictadura burguesa. Esta camarilla se oponía a la Gran Revolución Cultural Proletaria y abrigaba un inveterado odio hacia el sistema socialista de dictadura del proletariado en nuestro país, tildándolo de “autocracia feudal” y vilipendiándolo como el “Primer Emperador de la dinastía Chin de hoy”. Quería que los terratenientes, campesinos ricos, contrarrevolucionarios, elementos nocivos y derechistas “alcanzaran la verdadera emancipación en lo político y lo económico”; es decir, pretendía transformar, en lo político y económico, la dictadura del proletariado en la de la clase terrateniente y la burguesía compradora y convertir el sistema socialista en capitalista. Como agente de la burguesía en el seno del Partido, la que procura su restauración por todos los medios, esta camarilla llegó a un grado de locura en sus ataques contra el Partido y la dictadura del proletariado, hasta instituir una organización de agentes secretos y urdir un golpe de Estado armado contrarrevolucionario. Esta locura refleja el hecho de que los reaccionarios que han perdido el Poder político y los medios de producción recurrirán necesariamente a todos los resortes que puedan tocar para recuperar las posiciones de clases explotadoras que han perdido. Hemos visto cómo Lin Piao, después de su rotundo fracaso político e ideológico, intentó, como un tahúr desesperado, “tragarse” al proletariado arriesgándolo todo en una sola jugada, y finalmente traicionó a la patria para entregarse al enemigo. A pesar de que el Presidente Mao y el Comité Central del Partido con mucha paciencia lo educaban, esperaban y trataban de salvarlo, no fue posible cambiar su naturaleza contrarrevolucionaria en lo más mínimo. Todo esto refleja la lucha de vida o muerte entre el proletariado y la burguesía, las dos principales clases antagónicas, bajo la dictadura del proletariado, lucha que proseguirá por un largo período. Mientras subsistan las clases reaccionarias derribadas, será posible que surjan en el Partido (y en la sociedad) representantes de la burguesía que pretendan convertir las esperanzas de restauración en tentativas de restauración. Por ello debemos mantener alta vigilancia, estar alerta contra todas las intrigas de los reaccionarios internos y externos y hacerlas añicos, y de ningún modo mostrarnos negligentes a este respecto. No obstante, este conocimiento aún no abarca la totalidad del problema. La camarilla antipartido de Lin Piao no sólo representaba las esperanzas de restauración de la clase terrateniente y la burguesía ya derribadas sino también las esperanzas de usurpar el Poder abrigadas por los nuevos elementos burgueses surgidos en la sociedad socialista. Los individuos de esa camarilla tenían ciertas características de los nuevos elementos burgueses y algunos de ellos eran en sí tales elementos burgueses. Algunas de sus consignas respondían y reflejaban las necesidades de desarrollar el capitalismo que sienten los elementos burgueses y aquellos que quieren seguir el camino capitalista. Precisamente es este último aspecto el que requiere un análisis más a fondo.

El Presidente Mao señaló: “Lenin dijo: ‘La pequeña producción engendra capitalismo y burguesía constantemente, cada día, cada hora, de modo espontáneo y en masa’. Esto también ocurre en una parte de los obreros y una parte de los miembros del Partido. Tanto en las filas del proletariado como entre los trabajadores de los organismos oficiales hay personas que incurren en el estilo de vida burgués”. Algunos integrantes de la camarilla antipartido de Lin Piao eran, precisamente, representantes de esta nueva burguesía y de este nuevo capitalismo. Entre ellos Lin Li-kuo [hijo de Lin Piao] y su “flotilla” [nombre en clave de su organización de agentes secretos] eran del todo elementos burgueses y contrarrevolucionarios antisocialistas engendrados en la sociedad socialista.

La existencia de la influencia de la burguesía y la influencia del imperialismo y el revisionismo internacionales constituye la fuente política e ideológica del surgimiento de los nuevos elementos burgueses, y la subsistencia del derecho burgués es su importante base económica.

Lenin indicó: “En la primera fase de la sociedad comunista (la que es habitualmente llamada socialismo) el ‘derecho burgués’ no se suprime completamente, sino sólo en parte, sólo en la medida de la revolución económica ya alcanzada, es decir, sólo con respecto a los medios de producción”. “Sin embargo, este derecho persiste en su otro aspecto, persiste como regulador (determinante) de la distribución de los productos y de la distribución del trabajo entre los miembros de la sociedad. ‘El que no trabaja no come’: este principio socialista es ya una realidad; ‘a igual cantidad de trabajo, igual cantidad de productos’: también es ya una realidad este principio socialista. Pero esto no es todavía el comunismo, y no elimina todavía el ‘derecho burgués’, que da una cantidad igual de productos a hombres desiguales, por una cantidad desigual (desigual de hecho) de trabajo”.

El Presidente Mao señaló: “China es un país socialista. Antes de la liberación no difería mucho del capitalismo. Ahora todavía practica un sistema salarial de ocho grados, la distribución a cada uno según su trabajo y el intercambio por medio del dinero, los cuales apenas son distintos de aquellos existentes en la vieja sociedad. Lo diferente es que el sistema de propiedad ha cambiado”. “Nuestro país practica ahora un sistema de mercancías, y el sistema salarial es desigual, como el de ocho grados, etc. Esto sólo puede ser restringido bajo la dictadura del proletariado”.

En la sociedad socialista existen dos tipos de propiedad socialista: propiedad de todo el pueblo y propiedad colectiva. Esto determina que nuestro país aplique el sistema de mercancías en la actualidad. Los análisis hechos por Lenin y el Presidente Mao nos dicen que el derecho burgués que subsiste inevitablemente en la distribución y en el intercambio bajo el régimen socialista debe ser restringido bajo la dictadura del proletariado, de modo que en el prolongado transcurso de la revolución socialista se disminuyan gradualmente las diferencias entre obreros y campesinos, entre la ciudad y el campo y entre el trabajo manual y el intelectual y las diferencias de jerarquía y se creen gradualmente las condiciones materiales y espirituales para eliminar tales diferencias. Si, en vez de hacerlo así, se demanda en cambio consolidar, ampliar y reforzar el derecho burgués y aquella parte de desigualdad acarreada por este derecho, surgirá inevitablemente la polarización, es decir, un reducido número de personas adquirirá en la distribución una creciente cantidad de mercaderías y dinero por ciertos canales legales y numerosos canales ilegales; cundirán las ideas capitalistas de enriquecerse y buscar fama y lucro personales, ideas fomentadas por tal “incentivo material”; tomarán cuerpo los fenómenos tales como convertir lo público en privado, dedicarse a la especulación, incurrir en la malversación y corrupción y cometer robo y soborno; el principio capitalista por el que se rige el intercambio de mercancías invadirá la vida política y hasta la vida del Partido y descompondrá la economía planificada socialista; se dará lugar a actos de explotación capitalista de transformar la mercancía y el dinero en capital y tomar la fuerza de trabajo como mercancía; cambiará de carácter el sistema de propiedad en algunos departamentos y entidades donde se aplique la línea revisionista, y reaparecerán casos de opresión y explotación de los trabajadores. Como resultado, surgirá entre los miembros del Partido, los obreros, los campesinos acomodados y los trabajadores de los organismos oficiales un reducido número de nuevos elementos burgueses y advenedizos que traicionan totalmente al proletariado y al resto del pueblo trabajador. Nuestros camaradas obreros han dicho muy bien: “Si no se restringe el derecho burgués, éste restringirá el desarrollo del socialismo y ayudará el del capitalismo”. Cuando la fuerza económica de la burguesía crezca hasta cierto punto, sus agentes procurarán la dominación política, el derrocamiento de la dictadura del proletariado y el sistema socialista y un cambio total de la propiedad socialista, y restaurarán y desarrollarán de modo abierto el sistema capitalista. Una vez tomado el Poder, la nueva burguesía, como primer paso, ahogará en sangre al pueblo y restaurará el capitalismo en la superestructura incluidos todos los dominios ideológicos y culturales; luego, efectuará la distribución conforme al volumen del capital y del poder que posea cada uno, reduciendo a una mera fórmula la distribución “a cada uno según su trabajo”. Un puñado de nuevos elementos burgueses, que tengan monopolizados los medios de producción, monopolizarán, al mismo tiempo, el poder de distribuir los artículos de consumo y otros productos. Este es el proceso de la restauración que ha ocurrido hoy en la Unión Soviética.

Se ha denunciado y criticado mucho la manera como la camarilla antipartido de Lin Piao no reparaba en medios para amasar fortunas, como practicaba sin medida el modo de vida burgués y como se valía del derecho burgués para llevar a cabo toda clase de actividades insidiosas, repugnantes e inconfesables. Pero es más ilustrativo el “Esquema de la ‘obra 571’ “, un plan para un golpe de Estado contrarrevolucionario, en que la camarilla antipartido de Lin Piao usaba precisamente las ideas del derecho burgués, y no otra cosa, para instigar o incitar a ciertas personas de las diversas clases a oponerse a la dictadura del proletariado. En otras palabras, los intereses de clase que el plan representa son, además de los de la vieja burguesía, precisamente los de los nuevos elementos burgueses y los de un exiguo número de personas que quieren usar el derecho burgués para el desarrollo del capitalismo. Es por eso que el plan dirige la punta de lanza de su ataque contra la línea revolucionaria proletaria del Presidente Mao y muestra un odio particularmente acérrimo a ciertas restricciones que impone nuestro país al derecho burgués mediante la revolución socialista bajo la dictadura del proletariado.

La camarilla antipartido de Lin Piao tildó de “una forma velada de desempleo” el ingreso de los cuadros de los organismos oficiales en las escuelas “7 de Mayo”; difamó como un golpe a los cuadros la simplificación de la estructura administrativa para estrechar la ligazón con las masas. Sostuvo que los cuadros deben ser señores que cabalgan sobre las espaldas del pueblo, y que por eso quedarán “cesantes” una vez que tomen parte en el trabajo colectivo de producción. De esta manera, incitaba a oponerse a la línea del Partido y al sistema socialista a una parte de los trabajadores de los organismos oficiales, constituida por aquellos que quieren extender el derecho burgués, quieren actuar como señores y burócratas y adolecen gravemente del estilo de vida burgués.

La camarilla antipartido de Lin Piao calificó calumniosamente de “una forma velada de corrección en trabajos forzados” el hecho de que los intelectuales se integran con los obreros y campesinos y van a las zonas rurales. Grupos y grupos de jóvenes con conciencia comunista han ido al campo llenos de entusiasmo. Se trata de una gran causa de significación trascendental para disminuir las diferencias entre obreros y campesinos, entre la ciudad y el campo, entre el trabajo manual y el intelectual, para restringir el derecho burgués. La elogian efusivamente todos los revolucionarios, mientras la combaten las personas corroídas por la ideología burguesa y especialmente aquellas atadas por las ideas del derecho burgués. Mantener o no la orientación de que los jóvenes instruidos se integren con los obreros y campesinos está relacionado directamente a si la revolución en la educación universitaria podrá o no seguir persistentemente el camino tomado por la Fábrica de Máquinas-Herramientas de Shanghai, camino consistente en que los estudiantes son seleccionados de entre obreros y campesinos y vuelven a ellos después de terminar sus estudios. El odio particular de la camarilla antipartido de Lin Piao a esto no sólo demostraba su contraposición al pueblo trabajador, sino que revelaba también su empleo del derecho burgués para atacar al Partido y su intento de incitar a aquellas personas profundamente influenciadas por las ideas del derecho burgués a oponerse a la revolución socialista. Su programa residía en ensanchar las diferencias entre la ciudad y el campo y entre el trabajo intelectual y el manual, hacer de los jóvenes instruidos una nueva capa aristocrática con el propósito de ganar el apoyo a su golpe de Estado contrarrevolucionario de aquellas personas profundamente influenciadas por las ideas del derecho burgués.

La camarilla antipartido de Lin Piao calificaba calumniosamente de sometimiento a “una forma velada de explotación” el fomento del espíritu comunista por la clase obrera que critica al “incentivo material” revisionista. Lin Piao era un fanático predicador del “incentivo material”. En su siniestra Iibreta de apuntes, escribió de su puño y letra que “el incentivo material aún es indispensable”, “materialismo, incentivo material”, “seducciones: puestos oficiales, emolumentos, favores” y otras charlatanerías revisionistas. Un importante miembro de esa camarilla también escribió en su siniestra libreta de apuntes: “El principio de distribución a cada uno según su trabajo y los intereses materiales” es la “fuerza motriz decisiva” para el desarrollo de la producción. En apariencia, ellos abogaban por utilizar el dinero como “acicate” para los obreros. Pero, de hecho, trataban de agrandar ilimitadamente las diferencias jerárquicas entre éstos y formar y comprar entre los obreros a una pequeña capa privilegiada que reniegue de la dictadura del proletariado y de los intereses de éste, a fin de quebrantar la unidad de la clase obrera. Recurrían a la concepción burguesa del mundo para corromper a los obreros, y, a la vez, intentaban emplear a un pequeño número de éstos, profundamente influenciados por las ideas del derecho burgués, como una fuerza de apoyo para su oposición a la dictadura del proletariado. Lin Piao y compañía prestaban “particular” atención al empleo de los “salarios” para engatusar a los “jóvenes obreros”. Las “seducciones: puestos oficiales, emolumentos, favores” eran precisamente una intriga suya. Esto nos demuestra como ejemplo negativo que los jóvenes obreros, especialmente los que se han hecho cuadros, deben rechazar conscientemente la seducción material de la burguesía y las adulaciones de las ideas del derecho burgués en sus distintas manifestaciones, mantener y fomentar el espíritu revolucionario comunista de valerosa lucha por la emancipación total del proletariado y de toda la humanidad y esforzarse por dotar su mente de la concepción marxista-leninista del mundo, y de ninguna manera deben dejarse deslumbrar por el abigarrado mundo de mercancías, intercambio mediante el dinero, alabanzas vulgares, adulaciones y lisonjas, fraccionalismo y cosas por el estilo, a fin de no caer en la trampa tendida por Lin Piao y similares estafadores políticos o por los terratenientes y burgueses en la sociedad. Bajo el rótulo de “mostrar solicitud” por los jóvenes obreros, tipos como éstos, de hecho, les dan “incentivo” para que emprendan el camino capitalista, y se les puede calificar de ser una especie de “incitadores” políticos. Los elementos burgueses recién nacidos y poco experimentados son los que infringen la ley en el escenario, mientras que los viejos elementos burgueses, duchos en astucia, los dirigen entre bastidores: he aquí un fenómeno que se observa frecuentemente en la lucha de clases en la sociedad de hoy. Al tratar los casos de los delincuentes jóvenes y adolescentes corruptos, ponemos especial énfasis en asestar golpes a los incitadores tras bambalinas y éste es un principio al que debemos seguir ateniéndonos firmemente. En la lucha actual ha surgido un buen número de jóvenes obreros que mantienen una posición bien definida contra la corrupción burguesa; debemos apoyarlos y resumir sus experiencias acumuladas en la lucha.

La camarilla antipartido de Lin Piao afirmó calumniosamente que los campesinos “carecen de alimento y ropa”, que “está en descenso el nivel de vida” de los cuadros del ejército y que los guardias rojos que desarrollaron el espíritu de atreverse a pensar, hablar, desbrozar caminos, actuar y hacer la revolución en la crítica a la burguesía durante la Gran Revolución Cultural, “han sido utilizados”… Todo esto tenía como propósito negar radicalmente el sistema socialista y la línea de masas del Partido, negar la dictadura del proletariado sobre la burguesía, extender el derecho burgués y restaurar el capitalismo. Su calumnia de que los campesinos “carecen de alimento y ropa”, estaba encaminada a instigarlos a “comerlo todo y repartirlo todo” con miras a desintegrar y liquidar la economía colectiva socialista. Si se procediera de acuerdo con esta línea, un reducido número de personas pasarían a ser nuevos burgueses y la gran mayoría sufriría la explotación capitalista. Es a esta situación a la que aspiran los terratenientes, los campesinos ricos y una parte de los campesinos medios acomodados que sigue el camino capitalista en las zonas rurales.

Podemos ver ahora qué clase de baratija era lo que llamaba Lin Piao “construir el verdadero socialismo”. Esto significó extender el derecho burgués bajo el membrete de socialismo, de modo que los nuevos elementos burgueses y ciertas fracciones y agrupaciones tendientes a seguir el camino capitalista pudieran, en colusión con la clase terrateniente y la burguesía ya derrocadas, “tenerlo todo bajo su mando y a su disposición”, derribar la dictadura del proletariado y restaurar el capitalismo. Tipos como Lin Piao eran sus representantes políticos. Este programa planteado por la camarilla antipartido de Lin Piao en su “Esquema de la ‘obra 571’ ” no cayó del cielo ni fue innato en la mente de los autoproclamados “supergenios”; fue un reflejo del ser social. Para decirlo en términos precisos, esa camarilla, partiendo de su reaccionaria posición burguesa, reflejaba la demanda de los terratenientes, campesinos ricos, contrarrevolucionarios, elementos nocivos y derechistas no transformados que sólo representan unos cuantos por ciento de la población; reflejaba la demanda de un pequeño número de personas- los nuevos elementos burgueses y los que quieren hacer uso del derecho burgués para llegar a serlo-, y se oponía a la demanda del pueblo revolucionario, que representa más del 90 por ciento de la población, de seguir con firmeza el camino socialista. Oponía el apriorismo idealista a la teoría materialista del reflejo; no obstante, la formación de su ideología contrarrevolucionaria debe ser explicada con la teoría materialista del reflejo.

¿Por qué sería muy fácil para tipos como Lin Piao impulsar el sistema capitalista si subieran al Poder? Justamente porque en nuestra sociedad socialista subsisten las clases y la lucha de clases y el suelo y las condiciones que engendran el capitalismo. Para reducir paso a paso tal suelo y tales condiciones hasta eliminarlos finalmente, debemos persistir en continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado. Esta tarea sólo podrá ser cumplida por la vanguardia del proletariado, guiada por la línea revolucionaria del Presidente Mao, mediante los firmes e inflexibles esfuerzos de varias generaciones. A tal efecto, debemos adherirnos con firmeza a la línea fundamental del Partido, elevar la conciencia política de la clase obrera, consolidar la alianza obrero-campesina, unirnos con todas las fuerzas susceptibles de ser unidas y unir y dirigir a las amplias masas revolucionarias en la transformación consciente de su concepción del mundo en la lucha contra los enemigos de clase y en la práctica de los tres grandes movimientos revolucionarios: lucha de clases, lucha por la producción y experimentación científica. A tal efecto, debemos consolidar y desarrollar la propiedad socialista de todo el pueblo y la propiedad colectiva socialista de las masas trabajadoras, prevenir la restauración del derecho burgués ya abolido en el sistema de propiedad y continuar cumpliendo, de manera gradual y en un lapso relativamente largo, aquella parte de la tarea que aún no se ha cumplido en la transformación de la propiedad, y, al mismo tiempo, en los otros dos aspectos de las relaciones de producción, es decir, en las relaciones entre los hombres y las relaciones de distribución, restringir el derecho burgués, criticar las ideas del derecho burgués y debilitar constantemente la base que engendra el capitalismo. A tal efecto debemos perseverar en la revolución en el dominio de la superestructura, profundizar la crítica al revisionismo y a la burguesía y realizar la dictadura omnímoda del proletariado sobre la burguesía.

En sus conversaciones sostenidas durante una gira de inspección por diversas partes del país en agosto y septiembre de 1971, el Presidente Mao dijo: “Llevamos 50 años cantando La Internacional; sin embargo, en 10 ocasiones aparecieron en nuestro Partido quienes intentaron crear la división. A mi modo de ver, eso va a ocurrir aún 10, 20, 30 veces más. ¿No lo creen ustedes? Aunque no lo crean, yo lo creo de todas maneras. ¿Dejarán de existir las luchas cuando hayamos llegado al comunismo? No lo creo. Aun en el comunismo, habrá igualmente luchas, sólo que serán luchas entre lo nuevo y lo caduco, entre lo correcto y lo erróneo. Incluso de aquí a decenas de miles de años, lo erróneo tampoco valdrá ni podrá sostenerse”. Lenin indicó: “Sí, al derrocar a los terratenientes y a la burguesía limpiamos el camino, pero no hemos construido el edificio del socialismo. Y sobre el suelo que hemos limpiado de una generación aparecen constantemente en la historia nuevas generaciones, porque el suelo produjo y produce burgueses en gran número. Y en cuanto a los que miran la victoria sobre los capitalistas a la manera como la miran los pequeños propietarios- ‘ellos agarraron su tajada, ahora me toca a mí’-, en verdad cada uno de ellos es la fuente de una nueva generación de burgueses”. Lo que Lenin abordaba era lo prolongada que es la lucha de clases en la sociedad; lo que aborda el Presidente Mao es lo prolongada que es la lucha entre las dos líneas que toma forma como un reflejo en el Partido de la lucha de clases en la sociedad. Debemos desbaratar constantemente, a través de tal lucha de clases y lucha entre las dos líneas, las acciones de la burguesía y sus agentes de practicar el revisionismo, trabajar por la escisión y urdir intrigas; sólo de este modo se podrá crear, paso a paso, las condiciones que imposibiliten la existencia y el resurgimiento de la burguesía y eliminar finalmente las clases. Esta es justamente la gran causa que ha de cumplirse en toda la época histórica de la dictadura del proletariado.

Los nuevos elementos burgueses, surgidos como resultado de la acción corruptora de la ideología burguesa y la existencia del derecho burgués, llevan generalmente las características políticas de los elementos de doble faz y advenedizos. A fin de realizar actividades capitalistas bajo la dictadura del proletariado, siempre ostentan cierto rótulo de socialismo; como sus actividades restauracionistas no están encaminadas a recuperar los medios de producción de que se les ha despojado, sino a apoderarse de los que nunca han poseído, se muestran excepcionalmente ávidos y arden en el deseo de devorar de una vez todas las riquezas que pertenecen a todo el pueblo o a la colectividad, para convertirlas en su propiedad privada. Estas características políticas las tenía la camarilla antipartido de Lin Piao. “Al lobo de Chungshan semejas; te vuelves feroz cuando te impones”. Estas son dos líneas con que la novela El sueño del pabellón rojo describe a Sun Shao-tsu, un hombre bárbaro y cruel que “no se detenía ante nada para adaptarse a las circunstancias”. Vienen como anillo al dedo si se las dedica a la camarilla antipartido de Lin Piao. Antes de “imponerse”, es decir, antes de tomar en sus manos una parte del poder político y económico, Lin Piao recurrió a la duplicidad contrarrevolucionaria para engañar al Partido y a las masas populares y puso al servicio de sus propios fines el poderío del movimiento de masas; para tal propósito, no tenía escrúpulos en blandir un rótulo de la revolución o gritar consignas revolucionarias, al mismo tiempo que los tergiversaba. Al analizar el fuero interno de Lin Piao y compañía en una carta escrita a comienzos de la Gran Revolución Cultural, el Presidente Mao señaló: “Su verdadera intención, supongo, es servirse de un Chung Kui para combatir a los fantasmas”. [Chung Kui era un personaje legendario del cual se decía tenía poder para *huyentar a los fantasmas.] Esta es una clara explicación de tal proceder. “Servirse” era como el caso de usar un ladrillo para llamar a la puerta. Luego de materializar su objetivo, dejaron de necesitarlo y, más aún, pretendieron eliminarlo sin piedad. Actuar como elementos contrarrevolucionarios de doble faz, sostener banderas rojas para combatir a la bandera roja, “decir palabras bonitas delante de uno mientras le ponían las manos asesinas a la espalda”, o, como lo confesaba la propia camarilla antipartido de Lin Piao, “golpear las fuerzas del Presidente Mao esgrimiendo la bandera de él”, no son nada más que variadas expresiones de la misma práctica. Cuando esta camarilla suponía, como lo describía ella misma, que “después de varios años de preparación, se ha elevado bastante nuestro nivel ideológico, organizativo y militar. Disponemos de cierta base ideológica y material”, se volvió feroz. En las entidades y departamentos bajo su dominación y control, convirtió la propiedad común socialista en su propiedad privada; dejó ver su ambición política cada vez más desembozada, la cual se inflaba a medida que “se imponía” gradualmente, y no conocía límites, lo mismo que la avidez de la burguesía se hincha con el aumento de la acumulación de su capital. Al analizar a la burguesía, Marx apuntó: “Como capitalista, él no es más que el capital personificado. Su alma es el alma del capital”. El alma de Lin Piao, como agente de la burguesía en el seno del Partido, no era sino el alma de la vieja burguesía que ha sido derribada pero sueña con su restauración y de la nueva burguesía que está engendrándose e intenta vanamente lograr la dominación. Partiendo del análisis de clases, vemos muy claramente el origen de las actividades políticas retrógradas y contrarrevolucionarias de Lin Piao y sus semejantes: al pregonar la doctrina de Confucio y Mencio, renegar del Partido, traicionar al pueblo chino y pasarse al socialimperialismo, estaban repitiendo lo que había perpetrado la burguesía compradora china que rindió culto a Confucio y traicionó a la patria; al fraguar de modo fanático un golpe de Estado contrarrevolucionario estaban recurriendo a los mismos medios que ha utilizado en innumerables ocasiones y utiliza hasta la fecha la burguesía de muchos países del mundo.

Nuestra tarea consiste en reducir gradualmente, por una parte, el suelo que engendra la burguesía y el capitalismo, y por la otra, discernir a tiempo a los nuevos elementos burgueses tipo Lin Piao cuando aparecen o están formándose. He aquí la importancia del estudio del marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung. Si nos apartamos de la guía del marxismo, no podremos cumplir esta doble tarea, y más aún, cuando surja una corriente ideológica revisionista, nos dejaremos embaucar e incluso nos meteremos a ciegas en el barco de los piratas por tener las ideas del derecho burgués o por no saber distinguirla. Si no fuera así, ¿por qué cuando aparecía una línea revisionista había quienes la seguían? ¿Por qué Lin Piao y su pandilla pudieron engañar a la gente mediante el idealismo acompañado de un gran alboroto en la II Sesión Plenaria del IX Congreso del Partido? ¿Por qué las desembozadas palabras de la camarilla antipartido de Lin Piao destinadas a escindir al Partido y derrocar la dictadura del proletariado encontraron mercado entre un reducido número de cuadros? ¿Por qué las “flotas”, grande y pequeña, pudieron utilizar con descaro convites, regalos, nombramientos y promesas como medios para formar una camarilla, realizar actividades fraccionalistas y tramar complots? ¿Por qué en sus siniestras libretas de apuntes esos tipos planteaban el “utilizar la técnica para encubrir la política” como táctica de sus actividades contrarrevolucionarias? Existe en esto una profunda lección. Durante la lucha contra la camarilla antipartido de Peng Te-juai en 1959, el Presidente Mao señaló que “en la actualidad el peligro principal es el empirismo”, y que, por lo tanto, debemos leer y estudiar a conciencia. Durante más de 10 años hasta ahora, el Presidente Mao ha reiterado esta opinión en muchas ocasiones. Recalcó que los cuadros del Partido altos y medios, en primer lugar los miembros del Comité Central, “deben, de acuerdo al nivel que les corresponda, leer y estudiar a conciencia y asimilar bien el marxismo”. Enfatizó que “en los años venideros es preciso prestar particular atención a la difusión de los clásicos marxista-leninistas”. Después de la caída de la camarilla antipartido de Lin Piao, el Presidente Mao expresó una vez más: “Aconsejo formalmente a los camaradas que lean algunos libros”. Recientemente, al hablar de la dictadura del proletariado, subrayó esto de nuevo. ¡Cuán afectuosas nos son estas reiteradas enseñanzas sinceras y significativas! Todos los camaradas del Partido, especialmente los cuadros altos, deben ocuparse de esto como un importante asunto relativo a la consolidación de la dictadura del proletariado; antes que nadie deben estudiar bien y comprender claramente ellos mismos las exposiciones y las principales obras de Marx, Engels, Lenin y Stalin y del Presidente Mao sobre la dictadura del proletariado; esforzarse por esclarecer esta cuestión integrando la teoría con la práctica, por eliminar de su mente y sus acciones las ideas y estilos de trabajo burgueses, que se apartan de las masas, y por identificarse con éstas; ser realmente promotores de las nuevas cosas socialistas, y saber discernir la corrupción capitalista y atreverse a combatirla. Es indispensable continuar y llevar adelante la gloriosa tradición de lucha dura, formada en nuestro Partido desde hace decenas de años. Hay que enterarse del estado de las cosas y estudiar las políticas, incluida la política económica. Es imperativo adherirse con firmeza al principio de empeñarse en la revolución y promover la producción, el trabajo y los preparativos para enfrentar la guerra, principio que ha probado ser eficaz en la práctica. Hay que prestar atención a distinguir entre los dos tipos de contradicciones de distinta naturaleza, asestar golpes certeros y fuertes al minúsculo número de gentes nocivas, y eliminar la influencia capitalista que existe entre las masas, de acuerdo con la fórmula de “unidad-crítica-unidad”, aplicando principalmente el método de estudio y de elevación de la conciencia, el método de apoyar las cosas avanzadas resueltamente opuestas al capitalismo, el de recordar los sufrimientos en la vieja sociedad y contrastarlos con la felicidad de hoy, y el de persuasión y educación, de crítica y autocrítica, a fin de unir al 95 por ciento de los cuadros y de las masas. Para criticar las tendencias capitalistas, es necesario crear opinión pública, ganarse a la mayoría, despertar su conciencia y darle una guía activa. A las pocas personas que se han hundido profundamente en el pantano capitalista, se les debe dar una severa advertencia: “¡Camaradas, corríjanse ahora mismo!”

Hemos señalado al comienzo del artículo que la camarilla antipartido de Lin Piao se hallaba muy aislada en todo el pueblo. Al analizar el origen de clase de su surgimiento, hemos indicado el suelo y las condiciones que la engendraron. Luego de abordar este aspecto del problema, debemos señalar que la camarilla antipartido de Lin Piao era muy endeble en esencia y, al igual que todos los reaccionarios, no era sino un tigre de papel. Todas sus actividades contrarrevolucionarias registraron solamente sus derrotas y aprietos y de ningún modo su victoria. El sistema socialista reemplazará inevitablemente al sistema capitalista y el comunismo triunfará con toda seguridad en el mundo entero: ésta es una ley objetiva, independiente de la voluntad del hombre. La sociedad socialista procede de la entraña de la vieja sociedad, y “por tanto, presenta todavía en todos los aspectos, en lo económico, lo moral y lo intelectual, los estigmas de la vieja sociedad de cuya entraña procede”. Esto no tiene nada de extraño. La historia de los últimos 25 años nos demuestra que, siempre que persistamos en la dictadura del proletariado, en la teoría del Presidente Mao sobre la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado, y en la línea, los principios y las políticas que el Presidente Mao nos ha formulado para la revolución socialista, podremos aplastar la resistencia de los enemigos de clase, borrar paso a paso esos estigmas y conquistar incesantemente nuevas victorias. La actual situación excelente caracterizada por un continuo ascenso y florecimiento de nuestra causa socialista forma un agudo contraste con la situación del imperialismo y el socialimperialismo que están desintegrándose interiormente y acosados por dificultades internas y externas. La reciente instrucción del Presidente Mao sobre la cuestión de la teoría nos permitirá adquirir en lo teórico y lo práctico una mejor comprensión de las tareas históricas de la dictadura del proletariado y los métodos para cumplirlas y contribuirá en gran medida a la consolidación de la dictadura del proletariado, a la profundización de la revolución socialista y el desarrollo de la construcción socialista y a la estabilidad y la unidad de todo el país. Los comunistas chinos están llenos de confianza, también lo están el proletariado y el pueblo revolucionario de China. Bajo la dirección del Partido, cohesionados como un solo hombre y con elevada voluntad, están llevando a cabo la lucha para combatir y prevenir el revisionismo. La historia de la revolución china es la historia del avance del pueblo revolucionario hacia la victoria a través de luchas sinuosas, también es la historia de la precipitación de los reaccionarios hacia la ruina después de repetidas pruebas de fuerzas. Como sintetizó el Presidente Mao, “en China, desde que el emperador fue derribado en 1911, ningún reaccionario ha sido capaz de mantenerse por mucho tiempo en el Poder. La dominación más larga de la reacción (Chiang Kai-shek) sólo duró 20 años, pero él también se vino abajo cuando el pueblo se levantó en rebelión. Chiang Kai-shek subió al Poder valiéndose de la confianza depositada en él por Sun Yat-sen y de la Academia de Juangpu que tenía a su cargo y reuniendo en torno suyo a una gran pandilla de reaccionarios. Una vez que él se volvió contra el Partido Comunista, prácticamente toda la clase terrateniente y toda la burguesía lo apoyaron. Además, el Partido Comunista carecía de experiencias en aquel entonces. De este modo, Chiang Kai-shek logró imponerse temporalmente, con gran regocijo. Durante esos 20 años, no obstante, nunca logró unificar el país. Tuvo lugar en ese tiempo la guerra entre el Kuomintang y el Partido Comunista, las guerras entre el Kuomintang y los diferentes caudillos militares, la guerra entre China y el Japón y, finalmente, la guerra civil a gran escala, de 4 años, que arrojó a Chiang Kai-shek hacia un grupo de islas. Estoy seguro de que si la derecha lleva a cabo un golpe de Estado anticomunista en China, no conocerá tampoco la paz, y muy probablemente su dominación será de corta vida, ya que esto no podrá ser tolerado por ninguno de los revolucionarios, que representan los intereses del pueblo, constituido por más del 90 por ciento de la población”. “Conclusión: las perspectivas son brillantes, pero el camino tiene vueltas y revueltas, frases estas ya consabidas”. ¡Avancemos valientemente siguiendo el rumbo y el camino señalados por el Presidente Mao!

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