El puño de los comunistas marxista-leninistas debe también golpear enérgicamente el aventurerismo de izquierda, como engendro del revisionismo moderno

(Extractos de la conversación sostenida con dos dirigentes del Partido Comunista (M-L) del Ecuador, el 21 de Octubre de 1968)

Nuestros partidos deben esforzarse por aprender el uno del otro y aprovechar la experiencia mutua. Pero cada partido debe tener en cuenta que algunas experiencias de los demás son adecuadas únicamente en las condiciones concretas de sus propios países, y pueden no serlo en las condiciones de los otros. Cuando las necesidades lo exijan y cuando responda a las condiciones concretas de un partido, éste debe elaborar y adoptar la experiencia de otros partidos, porque lo contrario significa caer en el estereotipo. En lo que se refiere a nuestra experiencia, no podemos decirles si muchas de nuestras tácticas son o no adecuadas para ustedes. Les corresponde a ustedes estudiar y escoger. Pero estimamos que siempre se debe tener en cuenta que la brújula infalible en esta cuestión es el marxismo-leninismo, son las leyes generales de la revolución proletaria. Sólo estas leyes impedirán a un verdadero partido marxista-leninista incurrir en errores.

Para nosotros estas leyes están claras y nos esforzamos por ahondar cada vez más en ellas, por eso jamás hemos caído ni en el revisionismo, ni en el trotskismo, ni en el aventurerismo de izquierda, ni en otras corrientes antimarxistas.

Ustedes conocen mejor que nosotros estas teorías, el peligro que representan y los perjuicios que ocasionan. Che Guevara, por ejemplo, fue asesinado. Esto naturalmente puede ocurrir, porque un revolucionario puede ser asesinado. Pero Che Guevara fue víctima de sus propios puntos de vista no marxistas-leninistas.

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¿Quién era Che Guevara? Cuando hablamos de Guevara, pensamos también en algún otro que se hace pasar por marxista y, en mi opinión, comparado con éste, Guevara era hombre sobrio de palabras. Era un rebelde, un revolucionario, pero no un marxista-leninista, como se pretende presentarlo. Puede ser que me equivoque, como latinoamericanos ustedes conocen mejor a Che Guevara, pero estimo que él fue un combatiente de izquierda. Su izquierdismo es un izquierdismo burgués y pequeñoburgués, entrelazado con algunas ideas progresistas pero al mismo tiempo también anarquistas, lo que a fin de cuentas conduce al aventurerismo.

Los puntos de vista de Che Guevara y de algún otro que se hace pasar por marxista y “padre” de estas ideas, jamás han tenido ni tienen nada que ver con el marxismo-leninismo. Asimismo Guevara ha tenido, por así decirlo, algunos éclaircies en la adopción de algunos principios del marxismo-leninismo, pero que aún no habían llegado a ser su concepción filosófica del mundo, de modo que le impulsaran a realizar actos verdaderamente revolucionarios.

No podemos decir que Che Guevara y sus compañeros fuesen cobardes. ¡No, en absoluto! Por el contrario, eran valerosos. También hay burgueses valientes. Pero héroes, revolucionarios proletarios, hombres valientes verdaderamente grandes son únicamente los que se guían por los principios filosóficos marxistas-leninistas y se ponen en cuerpo y en alma al servicio del proletariado mundial y de la liberación de los pueblos del yugo imperialista, feudal, etc.

Hemos defendido la revolución cubana porque estaba dirigida contra el imperialismo norteamericano. Como marxistas-leninistas, detengámonos un momento para analizar esta revolución y las ideas que la inspiraron. La revolución cubana no se inició sobre la base del marxismo-leninismo ni se desarrolló según las leyes de la revolución proletaria, por las cuales se rige un partido marxista-leninista. Tampoco después de la liberación del país, Castro se encauzó por el camino marxista-leninista, sino que por el contrario, continuó inspirándose en las ideas liberales. Es un hecho, y nadie puede negarlo, que los integrantes de esta revolución empuñaron las armas y ganaron las montañas, pero también es un hecho incontestable que no lucharon como marxistas-leninistas. Eran combatientes libertadores que se levantaron en lucha contra la camarilla de Batista y la vencieron, precisamente porque ésta constituía un eslabón débil del capitalismo. Batista era un dócil lacayo del imperialismo que oprimía al pueblo cubano, y éste se levantó en lucha contra esta camarilla y contra el imperialismo yanqui y los derrotó…

En nuestra opinión, la teoría de que la revolución la hacen unos cuantos “héroes”, representa un peligro para el marxismo-leninismo, particularmente para los países de América Latina. En su continente del Sur existen grandes tradiciones revolucionarias, pero como acabamos de señalar, también hay otras que son revolucionarias en apariencia, pero que en realidad no siguen la verdadera línea de la revolución. ¡Cualquier putsch que se perpetra allí es considerado como una revolución! Pero jamás un putsch puede ser una revolución, porque el lugar de la camarilla derrocada pasa a ocuparlo otra, es decir que todo sigue igual que antes. A los núcleos de las corrientes antimarxistas que existen aún en el seno de los viejos partidos, partidos que se han puesto al servicio de la contrarrevolución, se ha sumado en la actualidad otra corriente a la que calificamos de aventurerismo de izquierda.

Esta corriente, así como el otro engendro de la burguesía, el revisionismo moderno, representan grandes peligros para los pueblos, por tanto también para los países de América Latina. El revisionismo moderno, cuidadosamente enmascarado, es un gran engaño para los pueblos y los revolucionarios. Según los países, lleva diferentes máscaras. También el castrismo en América Latina, disfrazado con el marxismo-leninismo, conduce a la gente, incluso a revolucionarios, al aventurerismo de izquierda. En apariencia, esta corriente está en contradicción con el revisionismo moderno. Los ideológicamente inmaduros lo creen así, pero la verdad es otra. Lejos de estar en oposición con los revisionistas modernos, los castristas se han puesto enteramente a su servicio. El camino de cada uno de ellos converge en un mismo punto.

La cuestión es que, donde los revisionistas soviéticos no logran impedir que las masas de la clase obrera hagan la revolución, precisamente allí entra en acción esa corriente y mediante un putsch destruye lo que los revisionistas no pudieron destruir por medio de la evolución. Los revisionistas soviéticos y todas las camarillas traidoras que encabezan los partidos revisionistas, preconizan la evolución, la coexistencia y todas esas teorías antimarxistas que conocemos. El aventurerismo de izquierda, por la fraseología que utiliza, parece más revolucionario porque ¡predica la lucha armada! Pero, ¿qué es lo que entiende por lucha armada? Naturalmente los putschs. El marxismo-leninismo nos enseña que sólo dando pasos mesurados y seguros, y únicamente apoyándose con firmeza en los principios de la teoría marxista-leninista y haciendo que las masas adquieran conciencia, es posible conquistar éxitos en la preparación y el desencadenamiento de la insurrección armada y no caer jamás en el aventurerismo.

Los autores de la teoría de que el “motor pequeño” pone en movimiento el “motor grande”, pretenden hacer creer que están por la lucha armada pero en realidad están en contra de ella y trabajan para desacreditarla. El ejemplo de Che Guevara y su trágico fin, la difusión y aplicación de esta teoría por otros que se dicen marxistas, pero que están en contra de las luchas de gran envergadura, masivas y populares, son hechos públicamente conocidos que refutan sus prédicas. ¡Guardémonos del pueblo porque puede traicionarnos, delatarnos a la policía; formemos guerrillas “salvajes” y aisladas que –supuestamente– sean desconocidas por el enemigo y éste no desate el terror contra el pueblo! Estas y muchas otras teorías disolventes, que ustedes conocen bien, son difundidas por ellos. Atacar al enemigo con estas guerrillas “salvajes”, combatirlo con ellas, etc., sin que el partido marxista-leninista asuma la dirección de esta lucha ¿puede haber aquí algo de marxismo-leninismo? Por el contrario. Estas teorías antimarxistas y antileninistas sólo pueden ocasionar fracasos al marxismo-leninismo y a la revolución, tal como fracasó en Bolivia la empresa de Che Guevara.

Esa corriente está desacreditando las tesis sobre la insurrección armada. ¡Qué graves perjuicios ocasiona a la revolución! Con la muerte de Che Guevara, las masas sencillas infectadas de las influencias que ejercen sobre ellas las concepciones anarquistas pensarán que ¡ya no hay quien las dirija para liberarse! O bien puede surgir un nuevo grupo de personas como el de Che Guevara y echarse a las montañas “para hacer la revolución”. Es posible que las masas que esperan mucho de ellas, ansiosas de luchar contra la burguesía, se dejen engañar y les sigan. Y entonces ¿qué ocurriría? Ocurriría lo que para nosotros es evidente. Dado que esas personas no constituyen la vanguardia de la clase obrera ni se guían por los luminosos principios del marxismo-leninismo, se encontrarán con la incomprensión de las amplias masas y tarde o temprano fracasarán, pero junto con ello se desacreditará ante las masas la verdadera lucha, la lucha armada, porque éstas la mirarán con desconfianza. Debemos preparar a las masas política e ideológicamente y convencerlas por medio de su experiencia práctica. Por todas estas razones afirmamos que la teoría frenante y reaccionaria que se propaga por América Latina sobre la revolución es un engendro del revisionismo moderno y debe ser desenmascarada por los marxista-leninistas.

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