Nueva réplica del compañero ReDRuM

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Saludos, compañeros de RoB. Primeramente, tomo nota de lo del envío por mail para hipotéticos futuros mensajes. Esta intervención la colgaré tanto en el foro como en vuestro blog.

Observo una cosa, bastante común, en vuestro mensaje. Analizáis los hechos ocurridos en el imperio ruso y en la URSS, cosa imprescindible, pero no veo análisis o citas a la situación del estado español. Es curioso, aunque como digo, común, entre las organizaciones o grupos comunistas, con lo cual el análisis queda cojo. Sería como si un médico te diese un diagnóstico y un tratamiento basado sólo en el historial de esa misma enfermedad pero de otros pacientes, sin analizar tu situación y tu organismo. Y eso puede llevarnos a que la aplicación del mismo tratamiento que ha servido en un paciente sea letal en otro. En nuestro caso, se analiza el QUÉ (el Socialismo, cómo éste ha tratado el tema nacional en algunos países, en la URSS, o en China) pero no el DÓNDE y CUÁNDO (aquí y ahora, el estado español, la realidad nacional de sus países, actualmente y en trayectoria). Es verdad que comentáis sobre el PCE y el PSUC en su época fundacional, pero sin apenas profundizar.

Comentáis, en esta exposición sobre la construcción de la URSS, casos de unidad entre Rusia, Ucrania o Bielorrusia, cuando han sido países eslavos muy unidos a lo largo de la Historia, siendo Ucrania y Bielorrusia países donde se han ubicado episodios del imaginario nacional ruso, y donde la población de la nación rusa ocupa territorios históricamente, como en Ucrania en su parte oriental, algo que se podría comparar, de alguna manera, al establecimiento de territorio de la nación catalana en la parte oriental de la actual comunidad autónoma de Aragón. Sería un caso que tendría que ver más con la afinidad nacional e histórica de diferentes países que con una cuestión nacional que tuviese que abordar la construcción socialista, ya que esa unión eslava es un tema también actual, dentro del capitalismo.

Habláis de lo respetuoso que fue el poder soviético con los derechos nacionales, una forma de verlo que hace pensar en algo que viene de fuera a un objeto pasivo, el cual una vez comprobado los respetos y los escrúpulos que tiene esa entidad externa hacia él, acepta acuerdos con ella. Y de lo que se trata es que seamos sujetos activos que ya acordamos a priori la acción revolucionaria, que funcionamos todos como un solo cuerpo, y que hacemos todos la Revolución, sin que unos sean más particulares que otros, y sin que otros sean más generales que unos. Tenemos que ir más allá, superar la mentalidad del “respeto a las naciones” o los “escrúpulos a los derechos nacionales”, y ver la cuestión nacional como lo que es y lo que debe ser: un genocidio cultural, lingüístico y de todas las características nacionales de los pueblos perpetrado por el capitalismo, y como una de las armas más potentes que tienen los marxistas, el Socialismo, el Partido, la Revolución, para unir a las masas, para abrirle los ojos a muchos sectores, para atacar y disparar al capitalismo hasta derrotarlo. Pasemos de una visión conservadora y pasiva de la cuestión nacional, con análisis parciales, o erróneos en varios casos, a una visión revolucionaria y activa de ella. Lo malo es que en muchos casos prima no ya una visión conservadora, sino incluso reaccionaria, entre muchos denominados comunistas, personas y colectivos, sobretodo a la hora de actuar. Lo comentaré posteriormente.

Escribís que separo la cuestión jurídica-política del Estado de la línea y el programa del Partido. Y sí, lo SEPARO, pero NO lo AISLO. Desde el momento en que hablamos de dos cosas, éstas ya están separadas de una u otra forma, ya sea temporal, espacial, abstracta o cualitativa. Puedo separar la juventud de la vejez de una misma persona, sin que obvie la relación entre esas dos fases, puedo separar una ciudad de su país a la hora de analizarla de forma específica, sin dejar de tener en cuenta las influencias del resto del territorio, o puedo separar el Partido del Estado, pero sin aislarlos, sabiendo que son elementos que están unidos o que incluso son la misma realidad en mayor o menor desarrollo o evolución, según se trate de uno u otro. Pero si no nos acostumbramos a separar a la hora de analizar, sin perder la visión de conjunto y las relaciones, claro está, no analizaremos correctamente los problemas o las realidades. No es una separación rígida con aislamiento, es simplemente una separación para individualizar partes de una misma realidad a la hora de hacer un análisis. Al hilo de ésto, tenemos que acostumbrarnos a separar, a dividir, a entender realmente la consigna “Divide y vencerás”, y a hacerla nuestra. Esta consigna, que se atribuye a Julio César, y se toma siempre de forma negativa, como algo que hay que procurarle al enemigo, es en realidad una frase popular que hace referencia a un algoritmo de resolución de problemas consistente en la división de un gran problema en problemas más pequeños, que se puedan resolver individualmente, para hacer más fácil la resolución de todo el conjunto. Si Julio César dijo esta frase alguna vez, sería para hacer referencia a la división de sus tropas para que atacasen por diferentes flancos. Y como se ve, esta DIVISIÓN NO conlleva ENFRENTAMIENTO.

No veo la materialización que hacéis del derecho de autodeterminación. En general, entre comunistas del estado español, ha sido algo con lo que no se ha sabido cómo actuar, aunque se sabe que se tiene que defender, pero sin saber bien eso, el cómo. Parece como una patata caliente que se prefiere que su desenlace se dé ANTES del comienzo de la Revolución, y por parte de fuerzas externas, de FUERA del comunismo, ya sean reformistas, pequeño-burgueses, burguesías nacionales, etc, para que una vez comenzada la lucha revolucionaria, la foto finish nacional que se tenga sea la que permanezca, y se procederá entonces a la construcción de la República socialista, en vuestro caso unitaria, aunque nunca se explica cómo será su funcionamiento nacional interno. Dais por hecho que yo vaya en contra de los grandes Estados socialistas, y de su centralización en la planificación, en su funcionamiento, en la producción. Todo lo contrario. Lo que pasa en realidad es la tergiversación de este Estado, y lo vemos en la organización y el funcionamiento de los diferentes denominados partidos comunistas a nivel estatal. Me da “miedo” la reivindicación de Partidos y Estados centralizados de ciertos comunistas. Y analizando de forma radical sus posiciones, se llega a la conclusión de que son ellos los que verdaderamente no aceptan el Partido o el Estado centralizado, o no lo llegan a entender bien, y por ello tienen que ofrecer vías de escape como la República Confederal, una huida hacia delante que se queda en mitad de la nada. Me referiré a este tema posteriormente.

Más abajo comentáis algo que considero clave en todas estas diferencias entre comunistas: decís que no puede haber unidad obrera plurinacional si cada Proletariado nacional se dota de su propio Partido. Aquí está el núcleo de la cuestión. Dais por hecho que en Cataluña, el País Valenciano o Galicia YA HAY UN PROLETARIADO NACIONAL, consciente de sí mismo, homogeneizado, articulado, organizado y funcional, pero NO ES ASÍ. NO HAY NINGÚN PROLETARIADO NACIONAL en ningún país del Estado. No puede separarse ese “Proletariado nacional” del “Proletariado estatal” porque para empezar, ese o esos Proletariados nacionales están SEPARADOS INTERNAMENTE. Y nuestra tarea es concienciar, unir, articular, homogeneizar y hacer funcionar ese Proletariado. Pero desde fuera de estas naciones, y también a veces desde dentro (una prueba más de la disgregación proletaria) se cree que ya está todo eso hecho. Ni mucho menos, y toda esa tarea nacional, que es una parte de la tarea revolucionaria, la tenemos que realizar, dirigir, los comunistas, y no esperar que la hagan otras fuerzas. Aquí y ahora, en un Estado de la Europa imperialista del siglo XXI, la resolución de las contradicciones nacionales provocadas por el capital, es una tarea revolucionaria, no democrático-burguesa.

Decís que separo mecánicamente la unidad ideológica de la necesidad de actuación a nivel estatal. No exactamente. Sí lo separo, pero no de forma “mecánica”, sino porque esta actuación no la veo que se haga correctamente, no es una verdadera acción unitaria, ya que no hay de raíz una unidad ideológica, debido a que no se ha elaborado una correcta línea ideológica al respecto. Como he dicho antes, si no hay una unidad nacional en un Proletariado no habrá unidades a mayor nivel (y si las “hay”, serán cojas), y esa falta de unidad nacional proletaria viene dada por una inexistencia de ideología revolucionaria sobre la cuestión nacional. Decís que el PSUC “fraccionó” organizativamente el Proletariado estatal en dos : ¿Acaso hubo un PCE que hizo sus tareas en Cataluña y después vino el PSUC a “fraccionar”? Es que parece que ya estaba todo hecho, como cuando creéis que ya hay Proletariado nacional, y no era ni es así.

Respecto a lo de naciones oprimidas y características nacionales oprimidas. Si no habíais oído esa expresión, siempre hay una primera vez. En realidad, lo que puede pasar es que posiblemente nunca habíais pensado o reflexionado sobre el concepto, tal vez porque no habéis vivido una opresión imperialista manifestada en su forma nacional. Y lo que trato es de diferenciar la opresión del imperialismo respecto a la cuestión nacional en los Estados imperialistas, como el nuestro, y en los periféricos, semicoloniales o coloniales. Explicaré un poco más el término y con algún ejemplo. Una nación oprimida es aquella que el imperialismo oprime desde fuera, aparte de que tenga una élite interior colaboracionista. No participa de los beneficios del imperialismo, ni oprime a otras naciones; es una nación ocupada, expoliada, atrasada, que no se beneficia del sistema. Es el patio trasero del imperialismo. Eso no pasa en Europa, donde se podría exceptuar si acaso el caso de Irlanda del Norte, con ocupación y apartheid contra una parte de la población. Entonces, ¿cómo puede considerarse a los Países Catalanes, por ejemplo, una nación oprimida, cuando los primeros opresores son los oligarcas catalanes y sus clases subalternas (pequeña-burguesía, aristocracia obrera), y sus empresas y entidades financieras participan a la cabeza del Estado y en el circuito imperialista? Aquí no se oprime a una nación, no se bombardean colegios, como en Libia o Siria, sino que se suprime el catalán de las escuelas, como pasa en el País Valenciano o en Baleares, atentado comandado y perpetrado por la burguesía de esos países y apoyado por las clases subalternas. No se va contra los catalanes; se va contra lo catalán, y los primeros en participar en ésto son los propios catalanes, sus élites y sus subordinados, con diferente intensidad a lo largo de la nación. Si se oprime a un valenciano, pongamos por caso, por hablar catalán, pero no a otro por hablar castellano, queda claro que no se trata de una “nación oprimida”, sino de una característica nacional oprimida, la lengua. Y fuera de la lengua y de otras características nacionales, a esos dos valencianos se les oprimirá igual que a dos extremeños. Y si, por ejemplo, en Cataluña hay una burguesía nacional (una parte de ella) que emplea el catalán y lo potencia en algunos ámbitos, es sólo por motivos de clase, y si ahora quiere reivindicar el concierto económico, mediante una presión con escenificación independentista, y antes no, es por motivos de clase. El imperialismo que sufrimos aquí es el mismo que se sufre en Castilla o en Andalucía, sólo que aquí hay unas características (lengua, cultura) que ese imperialismo tiene que atacar, y los primeros interesados a hacerlo son los burgueses locales. En ese sentido, incluso Castilla podría ser considerada nación oprimida, ya que ha tenido que sufrir la división del país, e incluso borrada la castellanidad de partes de su territorio, como la Rioja o Madrid.

Pero una vez dicho ésto, no creamos que esa opresión a las características nacionales es algo sin importancia; hay que ser claros y llamar a las cosas por su nombre: aquí sufrimos un genocidio cultural y lingüístico, o sea, un ETNOCIDIO. No hay unas fuerzas externas y ajenas que oprimen a los catalanes, como si fuesen iraquís o libios, sino que es el propio sistema en los Países Catalanes el que intenta borrar unas características nacionales, y eso comandado por una burguesía con apellidos catalanes que se remontan a los tiempos de Jaume I, y con sectores del pueblo que siguen esas directrices, en su intento de mantener un status o de mejorarlo, cosa que creen posible con la castellanización. Y es este etnocidio el que los comunistas tenemos que analizar y comprender en sus justos términos, ni más pero tampoco menos, denunciarlo y actuar en consecuencia. Y aquí es donde se encuentra uno de los aspectos más importantes de la cuestión. Si no lo hacemos, damos alas al politiqueo burgués y pequeño-burgués, con sus soflamas victimistas respecto a otros sectores burgueses (“España nos roba”) al mismo tiempo que son los máximos apuntaladores del sistema y los primeros represores del Proletariado catalán. Ni Cataluña, ni el País Valenciano, ni Galicia, ni el País Vasco tienen reconocido su derecho a la autodeterminación, pero tampoco Castilla o Andalucía.

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Respecto a la diferenciación entre pueblo y nación, y su relación con el derecho de autodeterminación. Sinceramente, me quedo sorprendido cuando afirmáis que diferenciar el término “pueblo” del término “nación” (que puede albergar un conjunto de pueblos, como pasa en la nación catalana), y en un intento de aplicación correcta del derecho de autodeterminación, está fuera del marxismo. Es como creer que diferenciar el concepto de dialecto y lengua (que puede tener varios dialectos) está fuera del marxismo. Vamos, que yo siempre he entendido perfectamente la diferencia entre pueblo y nación, los he separado, no mecanicamente, porque he mamado esa forma de opresión imperialista, y he intentado posteriormente analizarlo de la forma más correcta posible. Pero que después me digan que eso me coloca fuera del marxismo, y viniendo de sectores que posiblemente no han sufrido nunca la opresión imperialista en su manifestación lingüística y nacional, no es aceptable. Primero coged un diccionario y mirad la diferencia, pero no uséis a Marx como icono defensivo ante algo que o no comprendéis bien y no habéis asimilado correctamente, o no habéis sufrido nunca, o las dos cosas.

Decís que el derecho de autodeterminación es nacional. Claro está, es nacional, pero eso no quiere decir que tenga que abarcar necesariamente al conjunto de la nación. El País Valenciano, o Cataluña, deberan de ejercer su derecho de autodeterminación, pero eso no quiere decir que se haya de esperar a que sea ejercido por el conjunto nacional, los Países Catalanes. O el País Vasco bajo administración española no tendrá que esperar a que se ejerza también en la parte de la nación bajo administración francesa. Y serán los pueblos, que no necesariamente el conjunto de la nación, los que ejerzan su derecho a la autodeterminación nacional. Si no habeis vivido la opresión del capital caracterizada en aspectos como la lengua y presente en hechos tan cotidianos como el ir a comprar, o presentarse ante la administración del régimen, o la represión policial por el hecho de hablar catalán, o no ha existido un componente nacional en la militancia política de vuestro entorno (componente nacional éste muy común en Asia o América, no lo olvidemos) es normal que no asimiléis ésto ni lo tengáis tan presente. Pero no me coloquéis fuera del marxismo, y menos adornado con dos frases de Lenin, que si no caemos ya en el comunismo bíblico, que como todos los comportamientos religiosos aparecen ante el desconocimiento de ciertos hechos o realidades.

El peligro de confundir el derecho de autodeterminación como un derecho de las naciones y no de los pueblos puede llevar a dar alas a la reacción y al irredentismo nacionalista, y a darle su control (su manipulación) a la burguesía. Por ejemplo, si no hablamos ahora de un derecho de autodeterminación del País Valenciano, y lo subordinamos a un derecho de autodeterminación de los Países Catalanes, caemos en un alejamiento de este derecho respecto a la lucha de clases, y lo subordinamos al conflicto interbugués entre (parte de) la burguesía catalana y (parte de) la burguesía central estatal, y todo en nombre de una supuesta unidad nacional catalana irredentista e insobornable a la que no se ha de renunciar, pero que sólo esconde la subordinación de la lucha política que puedan llevar a cabo las clases populares valencianas a los intereses de la burguesía de Cataluña. Y eso lo veo cada día, con supuestas fuerzas valencianas de izquierdas, algunas incluso con la hoz y el martillo aún en sus siglas fruto de la fiebre juvenil del mayo del 68, que ante una incomprensión (o negación) de la lucha de clases y del derecho de autodeterminación como parte de esta lucha, y ante su impotencia y su ineficacia, se lanzan a la cola de las reivindicaciones de Cataluña, comandadas por CiU, con la excusa de que “no renunciaran a los Países Catalanes” y de la coincidencia casual de la lengua y los símbolos comunes. En vez de ver la lucha por el derecho de autodeterminación del pueblo valenciano y por sus derechos nacionales y lingüísticos como una lucha de clases entre los propios valencianos, contra una burguesía del país que necesita borrar su historia y cultura para ejercer más eficazmente su dominio de clase y elevar su tasa de ganancia, emparentándose con todo el mercado estatal, la acaban derivando en un apéndice de aquello que se reivindica desde Cataluña, desde CiU, ya que allá también las supuestas fuerzas de izquierda, incluída la CUP, MDT, PSAN, Endavant y demás fuerzas de fachada radical, acaban cayendo en la manipulación de CiU de todo el conflicto nacional, luchando “contra España”, como si el enemigo estuviese sólo fuera, dejando a la burguesía del país bastante fuera del punto de mira, o pensando, como mucho, que coinciden en parte con CiU “en lo nacional pero no en lo social”, demostrando que no tienen la más mínima idea de lo que significa la lucha de clases en un país imperialista.

Respecto al tema de la República centralizada o unitaria. No es que yo sea contrario a esta República, sino que los comunistas españoles son mayoritariamente contrarios a esta República en el actual estado español, no contemplando la verdadera naturaleza de ésta, y por eso, algunos de éstos comunistas, como el PCPE, tienen que presentar la confederación como solución a esta incapacidad histórica de concebir una República centralizada para todo el Estado. Por lo tanto, algunos comunistas “periféricos” nos mostramos favorables, en un principio temporal y necesario que luego puede evolucionar, a plasmar el derecho de autodeterminación, al menos en su etapa de reivindicación actual, en la República para ese país, no necesariamente separada.

Lo primero es saber qué significa, en el plano nacional, esa República unitaria. Ésta ha de ser una República donde exista ABSOLUTA IGUALDAD entre sus naciones y sus manifestaciones (lengua, cultura, símbolos…), o sea, donde haya una verdadera UNIDAD, territorialmente delimitada, con su homogeneización nacional en cada país y nación, y NO una DISOLUCIÓN o SUBORDINACIÓN efectiva de unas naciones, de unas lenguas y culturas, a otras. O sea, por decirlo de alguna manera, que en los Países Catalanes existirà una “dictadura” del catalán, como existe en todos los territorios cuya lengua propia esta mayorizada, como en los países castellanos o españoles, no minorizada como pasa aquí. Porque si no se establece esa dictadura, el catalán sucumbe ante el castellano, de la misma manera que lo hace el obrero ante el burgués, con la única diferencia que el castellano no necesita al catalán, haciéndolo desaparecer, pero el burgués sí necesita al obrero, haciendo desaparecer sólo sus derechos. ¿La mayoría de militantes y grupos comunistas españoles, los que nunca han sufrido la represión imperialista plasmada, por ejemplo, en represión lingüística, que no han experimentado y asimilado ésto, están dispuestos a crear en su momento esta República, y por lo tanto, con anterioridad, este Partido? ¿Saben lo que significa y ha de significar nacionalmente hablando? Ojalá. En ese Partido y esa República, poniendo algún ejemplo coloquial, las orejas de muchos comunistas y trabajadores sí que se volverán rojas del uso de auriculares y pinganillos de traducción simultánea para la comprensión de los compatriotas de otras nacionalidades; y veremos al Secretario General o líder del Estado dirigirse al conjunto de la patria socialista en catalán, vasco o gallego, según su país de origen, con subtítulos para que sea entendido por el resto. Eso no quita que pueda existir una lengua común de trabajo, estudiada por todos, que pueda ser el castellano, de la misma manera que lo es el inglés en muchos ámbitos. Pero este partido y esta República se crearan yendo más allá de los “escrúpulos” o los respetos externos: con un ejercicio efectivo de los derechos nacionales en un plano de igualdad real en todos los ámbitos. Y como pasó en la URSS respecto del imperio ruso, donde muchos territorios que antes eran llamados “rusos” dejaron de serlo, para ser soviéticos, y dejaron de ser representados por ninguna bandera rusa, aquí deberá de pasar igual si ponemos la revolución socialista por encima de (y contra) reivindicaciones reformistas tercerrepublicanistas tricolores, y muchos territorios del actual estado español dejemos de ser españoles, porque nacionalmente no lo somos, sin tener que dejar de ser del mismo Estado que el resto de naciones, Estado cuyo topónimo y gentilicio sea el que adquieran nuestros órganos de poder, como pasó con los soviéticos, siendo España como tal una nación más de ese territorio, y la bandera que nos identifique sea la revolucionaria, roja, con el aditivo que se determine, y no una republicana tricolor española parcial tanto nacionalmente como ideológicamente ¿Es esa, a grandes rasgos, la idea de República unitaria, y Partido, en lo que respecta al plano nacional, que desde RoB y otros grupos de vanguardia se defiende? Si es ésta la línea, se podrá prescindir de la reivindicación de la confederación, objetivo que no defiendo, pero también de la plasmación en una República del derecho de autodeterminación de cada pueblo.

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Hay una portada de la publicación del PCREE, la Forja, donde se ve cómo se arría, se baja, una bandera tricolor republicana española, y se iza una bandera roja revolucionaria. ¡De eso se trata! Y con todo su significado y todas sus consecuencias, incluido el plano nacional. Eso es lo que queremos algunos comunistas a los que se nos tacha de forma despectiva de “nacionalistas” cuando acabamos hasta las narices de los republicanistas disfrazados de comunistas “interespañolistas” y del panorama estatal, y nos vemos obligados a intentar hacer ideología y vanguardia comenzando por nuestro país, bajando un nivel, para empezar el trabajo de raíz. Pero ese comunismo “oficial”, revisionista o reformista, debido a su rechazo a la lucha teórica, que es el plano más bajo de la lucha revolucionaria, es miope o ciego ante el significado y la potencialidad del aspecto nacional de la lucha para la causa socialista, si se canaliza correctamente, y huye de ésta, por su incomprensión ante ella. Por ejemplo, en el País Valenciano, muchas luchas contra la represión del régimen (aunque no sean conscientes de ello muchas veces) en el aspecto nacional, se efectúan con la Senyera de 4 barras por bandera, el catalán como medio de expresión y reivindicación y el “PV” (País Valencià) como marco de identificación y actuación, luchas que bien canalizadas y tratadas por los marxistas, podrían llevar a sus protagonistas a una comprensión del papel que juega el propio sistema capitalista en esa represión, e ir ganando sectores para la lucha socialista, elevando su conciencia. ¿Qué hace el comunismo oficial ante tal muestra nacionalista? Prescindir de todo eso, de todo símbolo “nacionalista”, debido a su incomprensión ideológica y a su nula pericia ante el uso de artefactos tan peligrosos, y se presenta sólo con sus banderas tricolores (y si es con el escudo constitucional de la II Repúblicas, mejor que mejor), con el monolingüísmo castellano (“¡no discrimines a los trabajadores que vienen de Cuenca o Albacete, nacionalista!”) o con la E de España por distintivo, bien alta y visible. ¡Toma ya! ¿Y qué hace la inmensa mayoría de esos “nacionalistas”? De todo excepto acercarse al “comuÑismo”, y mayoritariamente acabar manejados políticamente por la socialdemocracia, el reformismo de cualquier pelaje, organizaciones de la aristocracia obrera y la política pequeño-burguesa, desde el PSOE-UGT hasta organizaciones como Endavant o CUP y “sindicatos independentistas” como la COS, pasando por todo tipo de plataformas de luchas parciales lingüísticas o culturales. Y sólo una minoría entra la minoría acaba denunciando tanto ese nacionalismo pequeño-burgués y reformista como ese revisionismo miope y cañí, con una casi nula incidencia. Por eso, es necesario que la vanguardia discuta, se acople y avance ideológicamente dando respuesta inmediata a la situación de su país, a un conflicto y una represión creada por el imperialismo que puede tornarse en empuje revolucionario, que surjan organizaciones como Kimetz o las existentes en Galicia, que se hable de plasmación del derecho de autodeterminación en una república nacional, o que se contemple la independencia como posibilidad en el desarrollo de la lucha de clases si ésta se presenta con un resultado desigual en el conjunto del Estado. Y ésto puede acabar convergiendo en una vanguardia comunista a nivel estatal, presentando el proyecto de Partido centralizado y República unitaria de verdad, sin trampas ni desviaciones, que sea la expresión revolucionaria nacional en cada país, que haya sabido unir y homogeneizar al Proletariado nacional de cada territorio, y que un problema producto del capitalismo, como es la opresión nacional, lo coja por los cuernos y lo transforme en un impulsor más del movimiento revolucionario.

De momento, no veo claro el panorama. Aunque sean sólo pequeños ejemplos éstos que expondré, veo en ellos cierta significación. Si el Estado será la plasmación del Partido, de su línea, programa y objetivos, el Partido será la plasmación de lo que son las diversas organizaciones de vanguardia. Y veo alguno de los órganos de propaganda o difusión de algunos grupos, como vuestro blog, y no veo ninguna posibilidad de traducción automática a ninguna otra lengua del Estado, ni de otro sitio, siendo un blog que trata directamente el “debate para la reconstitución del Partido Comunista en el Estado español”; y si lo hay y no lo he visto, corregidme. Funcionalmente puede no ser necesario, pero son unas formas que parten de un fondo y que tienen cierto significado. O vemos la página del MAI, con traducciones a otras lenguas, pero que no se corresponden a los temas y artículos de la página en castellano, sino solamente a algunos artículos. Tampoco tiene mucha importancia todo ésto, y también soy consciente de que no tendría que ser muy diferente en estos momentos, en los que no tenemos ni siquiera una ideología estructurada para afrontar la creación del Partido, pero es un detalle significativo. Por otro lado, esa situación refuerza mi punto de vista, en que los comunistas “periféricos”, “nacionalistas”, “encerrados en su territorio”, y los comunistas españoles, “estatales”, tendremos que discutir, acoplar, converger, desarrollar la lucha de líneas, al mismo tiempo que se realiza con los comunistas “españoles” de nuestros países, y así pongamos de verdad el Socialismo por encima (que no aislado) de todos los temas parciales, o mejor dicho, enmarquemos todas las luchas, entre ellas la nacional, en la lucha de clases por la revolución socialista.

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