La huelga general del 14-N y la lucha por el comunismo

La Confederación Europea de Sindicatos (CES), el gran órgano de la aristocracia obrera de la UE (esa alianza interimperialista que, además de promover guerras de rapiña y genocidios en los países oprimidos, machaca sistemáticamente a los proletarios  a los que sojuzga en su propio territorio), ha convocado para toda la Unión Europea paros generales y parciales, además de manifestaciones y concentraciones. En países como Portugal y España, la “movilización” se traducirá en una huelga general, mientras que en Grecia el paro será de tres horas y en Italia de cuatro. Los sindicatos del Estado capitalista argumentan que es necesario dar un cambio de rumbo en la política de los Gobiernos de la UE que, como no puede ser de otra manera, sigue fielmente los dictados del capital monopolista.

La convocatoria de la huelga general en la situación económica y social actual

La realidad que vive el proletariado en el Estado español es agónica y pavorosa. El 20% de la población de España es oficialmente “pobre”. En territorios como Ceuta o Andalucía la tasa de paro supera el 30%, mientras que el proletariado joven soporta un desempleo que sobrepasa el 50%.

En el plano laboral, el grueso de los proletarios que trabajan viven al filo de lo imposible en medio de la precariedad, el terror al despido, los sueldos pírricos y la dictadura del patrón, con un derecho laboral liquidado por esos mismos vende-obreros que ahora nos llaman a secundar su pantomima.

Por si todo este horror y exterminio socio-económico fuera poco, cada día son desahuciadas en el Estado español 523 familias. Desde 2008, más de 300.000 familias han sido desalojadas violentamente de sus casas con la colaboración, el consentimiento y la complicidad de partidos del capital, jueces, fiscales, fuerzas represivas, sindicatos del Estado burgués y voceros mediáticos de la clase dominante.

Relacionado con esta lacra, los suicidios golpean con especial dureza al proletariado y a las capas medias en proceso de proletarización. Cada día se suicidan en España 9 personas. A raíz de los suicidios de José Miguel (Granada) y Amaia (Barakaldo), que pusieron fin a sus vidas poco antes de ser desahuciadas, la realidad de los suicidios inducidos por un orden social inhumano ha vuelto a ocupar el pensamiento y la indignación de millones de proletarios que contemplan, impotentes y aislados, cómo las condiciones de vida se deterioran de forma draconiana. La realidad de los suicidios en el Estado español, como en cualquier rincón del mundo, es la manifestación más cruel y genocida de un sistema que empuja a millones de seres humanos a la más absoluta desesperación, al aislamiento y a la deshumanización.

En medio de este contexto de auténtico exterminio social contra una amplia mayoría de la población, los sindicatos del Estado burgués, CCOO y UGT, nos llaman a un nuevo sainete nacional, a una nueva farsa de huelga general en la que volverán a utilizar a la clase obrera como carne de cañón en su pugna por no perder hegemonía y capacidad de negociación ante el gran amo de la clase dominante, el capital financiero.

Razones de la convocatoria de la huelga general del 14-N

La aristocracia obrera es una capa o fracción de la clase dominante que nace y se desarrolla en el seno de los Estados imperialistas. No es casualidad que esta fracción apareciera en Europa en un momento en que el capitalismo entraba en su fase imperialista (con la conversión del capitalismo de libre competencia en capitalismo monopolista de Estado). Tampoco es producto de la casualidad que esta capa, que provenía de la dirección socialdemócrata de las organizaciones obreras, creciera en el regazo del Estado imperialista. Y es que todos los aparatos social-chovinistas provenientes del movimiento obrero se dedicaron no solo a fortalecer a los Estados belicosos -a los que apoyaron política e ideológicamente-, sino que además se aplicaron muy en serio para liquidar el movimiento revolucionario del proletariado.

CCOO y UGT son hijos de la misma fracción que dio este soporte fundamental al imperialismo que hemos mencionado. En el caso español, estos son sindicatos de Estado fueron una pieza clave para el apuntalamiento del modo de producción capitalista y su régimen político. Además de proceder a la liquidación del potente movimiento de masas en España con su rúbrica en los Pactos de la Moncloa, las organizaciones CCOO y UGT sirvieron para la legitimación del cambio de fachada del Estado burgués español, para la impunidad de los dirigentes fascistas con la “Ley de amnistía” y para la defensa de la inserción de España en las estructuras imperialistas de la OTAN y la UE.

A día de hoy, tanto UGT como CCOO son la fiel representación de un complejo entramado de intereses que se agrupan en torno a la aristocracia obrera. Ambas organizaciones han tenido como papel fundamental ser los negociadores –siempre a la baja- de la venta de la fuerza de trabajo con la patronal, pero, como consecuencia del capital económico y político acumulado por estar insertos en los aparatos de administración del Estado burgués, se han convertido también en empresas que tienen intereses en sectores tan variados como los seguros, los fondos de pensiones, las empresas de formación de trabajadores, la banca o las telecomunicaciones. Son, en esencia, la simbiosis perfecta de burócratas y burgueses.

Pero el capital financiero (del que, aunque parezca contradictorio, también forman parte los popes sindicales con sus millonarias inversiones en poderosos conglomerados económicos), en su plan inevitable para reducir a la mínima expresión administrativa su Estado, ha erosionado también seriamente el andamiaje social, burocrático, de esta fracción objetivamente enfrentada a la clase explotada.

Los recortes presupuestarios en asignaciones directas a CCOO y UGT, los brutales tijeretazos en el “Sector Público” (sanidad, educación, empleados del Estado, etc.) y las nuevas veredas legales abiertas por las últimas reformas laborales (que van en la línea de reducir considerablemente el poder de negociación de las burocracias sindicales) son las razones reales por las cuales estos vende-obreros de Estado nos vuelven a llamar, como ya hicieron el 29 de marzo de este mismo año, a hacer de escudos humanos en sus pugnas con el capital financiero.

El oportunismo, la huelga general y la lucha por el comunismo

Quienes hemos desarrollado esta iniciativa aún incipiente (que sigue la estela de otros destacamentos comunistas, aún minoritarios pero que ganan poco a poco espacio en el seno de la vanguardia revolucionaria), tenemos muy claro que el oportunismo, ese cáncer que carcome el cuerpo del Movimiento Comunista del Estado español y de gran parte del Movimiento Comunista Internacional, seguirá sin entender la naturaleza de nuestra época y de esta nueva farsa y, haciendo alarde de su revisionismo y espontaneísmo a que nos tienen acostumbrados, nos llamará a los proletarios combativos a hacer de furgón de cola de la aristocracia obrera.

Esta huelga general, como las últimas de las convocadas en el Estado español por el tándem CCOO-UGT, no responden en absoluto a la iniciativa y a la organización independiente de la clase obrera. Algunos revisionistas son conscientes de esto, y suelen espetar que, a pesar de que la convocatoria parte de quienes venden sistemáticamente a los proletarios, hay que aprovechar la coyuntura para “elevar la conciencia de los trabajadores”.

Esta visión, que prácticamente empapa a todas las organizaciones denominadas comunistas y situadas a la izquierda de IU, es una demostración meridiana del estado de postración y descomposición ideológica y política en que se encuentra el movimiento comunista. Para empezar, la premisa de “elevar la conciencia de los trabajadores” parte de una concepción fundamentalmente errónea y refutada por la Historia, que no es otra que la que sostiene que, en la esfera de las luchas económicas, los comunistas llegan a “las masas” y las convencen de la necesidad de superar este orden social explotador.

El gran error de esta visión parte de no entender la relación dialéctica entre vanguardia comunista y masas proletarias. No hay un correlato entre las luchas económicas de resistencia y la lucha política revolucionaria, puesto que las masas solo son conscientes de su papel revolucionario cuando conforman sus órganos de nuevo poder en fusión estrecha con los destacamentos comunistas. Solo la experiencia política de sus propios órganos de poder proporciona a las masas proletarias la certidumbre de su capacidad para derrocar el orden burgués.

La estrechez de la línea economicista en el actual Movimiento Comunista en el Estado español defiende que hay que intervenir ante “las masas”, lo cual es una clara muestra de su línea política revisionista. Los comunistas no intervenimos ante las masas en general, sino ante los sectores más avanzados de estas. La incomprensión de la gradación en la intervención ante las masas, además de la incorrecta asunción de la separación dialéctica entre vanguardia ideológica y vanguardia práctica, provoca que la mayoría de los comunistas al final se movilicen al socaire de los intereses espurios de la aristocracia obrera, como lo demuestra el hecho de que la mayoría de destacamentos tenga, en esencia, la misma posición política sobre esta farsa del 14-N.

Los comunistas solo podemos movilizar a las masas obreras por objetivos revolucionarios cuando –y solo cuando- nos hemos constituido en vanguardia sólida, unificada y depurada de toda forma de concepción burguesa y oportunista en el seno del movimiento. Mientras esto no se produzca, ni podrá reconstituirse el Partido Comunista, ni nuestra clase será capaz de repeler las agresiones brutales del capital monopolista y su Estado.

Para el 14-N, desde Revolución o barbarie, junto con otros destacamentos comunistas que son conscientes de la necesidad de la reconstitución del comunismo como teoría de vanguardia, apostamos claramente por denunciar, en primer lugar, la farsa y el carácter reaccionario de esta nueva convocatoria de huelga general. En segundo lugar, llamamos a los proletarios más combativos a desconfiar de los aparatos sindicales del Estado burgués, sumándose a la huelga con el objetivo de denunciar en la práctica a esas mismas organizaciones que nos llaman a movilizarnos por sus intereses como fracción de la clase dominante. Por último, hacemos un llamamiento a los elementos más honestos, que comienzan progresivamente a plantearse el fracaso de la línea economicista y espontaneísta del Movimiento Comunista en el Estado español, para que, el día de la huelga y posteriormente, se incorporen al más que necesario debate ideológico por la recomposición del comunismo como teoría para la transformación revolucionaria del mundo.

Sin lucha de líneas, no hay vanguardia comunista con capacidad para intervenir en las luchas de masas. Sin línea revolucionaria forjada en el marxismo-leninismo, no hay huelga general ni movimiento práctico que desafíe el orden de la burguesía.

¡Por la reconstitución del Partido Comunista en el Estado español, por la denuncia del papel de la aristocracia obrera el 14-N! ¡Por la fusión entre los comunistas y la vanguardia del movimiento obrero!

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Un pensamiento en “La huelga general del 14-N y la lucha por el comunismo

  1. Me parece muy interesante para complementar este análisis sobre la huelga de mañana el texto de los camaradas de la Juventud Comunista de Zamora y la de Almería. Pego un extracto y para leer el resto dejo el enlace:

    La Huelga General del 14 N y la lucha de clases

    La búsqueda de la salida de emergencia que el capitalismo necesita para solventar su crisis sistémica sigue su curso. Para el gran Capital el pasillo, empedrado con millones de obreros en paro y desahuciados, hacia esa puerta llamada “crecimiento económico” se estrecha y ha de deshacerse de algunos de los sectores con los que, hasta 2008, caminó de la mano por aquel gran salón del Estado del bienestar, que era solo la dictadura del capital con rostro humano y que se sostenía sobre los pilares de la explotación de la clase obrera y el expolio, a manos llenas, de tres cuartas partes de la humanidad. Los mecanismos que la clase dominante ha activado, en forma de ajustes, muestran que el capital se ha empeñado en grabar a fuego la “marca España” sobre los trabajadores mediante esas medidas impuestas a golpe de porra en todos los rincones donde habita el proletariado y que permiten sacar pecho a los tertulianos que gobiernan el país cuando se reúnen con sus socios de la Troika y el Bundesbank.

    Los “recortes” y la clase dominante

    Primero ha de aclararse: el proceso de reformas de la alianza estructural, formulada en el Estado español a través de la intocable constitución y revalidada cada cierto tiempo por los “pactos sociales”, se encuadra en el nuevo esquema configurado por la burguesía española, en conexión con el imperialismo europeo, para seguir aplastando a la clase obrera. El PP no está haciendo otra cosa que seguir los pasos del PSOE (que sigue en sus trece junto a Izquierda Unida en Andalucía), porque el ataque a la clase obrera es un pacto transversal sellado por los poderes de Europa donde la única problemática está en si se va a robar al obrero con la mano derecha o con la mano izquierda. Un matiz, derecha-izquierda, que hemos de ver en el marco de la lucha de clases para saber contextualizar las reformas y no caer en los juegos del oportunismo.

    La unidad temporal entre el capitalismo español y el europeo da señas de que la “soberanía nacional” no ha sido transgredida por ningún agente exógeno, como señalan desde los portavoces oficiales de la democracia hasta algunos “anticapitalistas” que definen la situación mediante la supuesta “pérdida de soberanía” del pueblo español. Esto sólo pueden decirlo aquellos que confían en que de la farsa de las urnas pueda salir alguna vez algo que para la clase obrera no sea dictadura del capital; esto sólo pueden afirmarlo los que quieren hacer creer a los trabajadores que las relaciones entre estados puede darse, bajo el capitalismo, en forma solidaria y comunitaria, y no a través de una lucha por imponer unos determinados intereses nacionales sobre otros.

    Las reformas pues coinciden escrupulosamente con los intereses del capitalismo español, y generan fricciones entre los mismos sectores que forman la dictadura del capital en el Estado español: la burguesía monopolista (el capital financiero e industrial), las burguesías nacionales (vasca, galega y catalana), la pequeña burguesía y los sectores populares privilegiados (la “aristocracia obrera”, cuyo mejor representante es el sindicalismo mayoritario). Los cambios en el sistema educativo y sanitario, en la seguridad social, en las relaciones laborales… no son otra cosa que el modo en que cristalizan ante nuestros ojos los cambios en la correlación de fuerzas dentro de esas clases que ocupan el Poder. En esto contexto la Huelga General convocada por los sindicatos mayoritarios muestra, precisamente, que esos cambios en lo alto de la estructura social, que comprometen a toda la sociedad, se cometen en medio de la lucha entre la misma clase dominante en donde la burguesía monopolista (los Botín, Ortega, Roig, etc.) hace de sus deseos ley. La Huelga General se convierte, en este marco, en un refrendo de la aristocracia obrera frente al capital monopolista, al que los comunistas no podemos acudir para apoyar al sector más crítico o radical de estos elementos con la excusa de la “unidad”, dado que la aristocracia obrera defiende intereses de clase, no solo ajenos, sino antagónicos a los de la clase obrera. Los comunistas por el contrario, hemos de movilizarnos para señalar el carácter de clase de cada uno de los actores sociales así como las verdaderas tareas que ha de acometer el proletariado consciente.

    Continúa aquí: http://ujcezamora.blogspot.com.es/2012/11/la-huelga-general-del-14-n-y-la-lucha.html

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