Partido Comunista y movimiento de masas

Abunda la concepción, heredada tanto de la concepción democrática burguesa de qué son los partidos políticos y su función, como de las concepciones revisionistas de los caminos hacia la revolución en las democracias burguesas, de que el Partido Comunista es la organización de los comunistas, de los marxistas-leninistas, los cuales, auto-erigidos en vanguardia del proletariado y auto-denominados como de masas (por definición, vocación y punto), defienden los intereses del proletariado y le presentan y proponen a este “su” programa que, casi por casualidad, para ser realizado pasa por “organizar la Revolución Socialista”.

Y entonces, el trabajo del auto-denominado “Partido Comunista”, auto-proclamado “porque Lenin así lo dijo y enseñó” (lo que es una falacia o mala interpretación garrafal) en “vanguardia revolucionaria del proletariado”, es “llegar a las masas para hacerles llegar el programa comunista” y que estas, despertadas por tan sabios y hábiles comunistas, se pongan las pilas para “hacer la Revolución” dejándose guiar por esa tan su particular y sui generis “vanguardia” de sí mismos, que hasta ese momento, no tenían el gusto de conocer, curiosamente. No conocían a la que dice ser su propia vanguardia revolucionaria, tal como si “las masas” padecieran de golpe una especie de trastorno disociativo de personalidad que separa con un muro invisible de la consciencia a “las masas” de “su propia” vanguardia.

Y luego, claro, semejantes comunistas, se extrañan muchísimo de que “las masas obreras” les miren como a extraños, a veces quizás simpáticos, pero totalmente alucinados y desconectados de su realidad, que hablan cosas muy raras y usan conceptos muy refinados y casi incomprensibles, salvo que seas universitario, cosa que ellos, esas “masas”, casi nunca son.

“¡Pobres alienados ignorantes, que ni siquiera saben quién defiende de veras sus verdaderos intereses! ¿Cómo solucionamos este problema? ¿Cómo “llegamos a las masas”?” Se preguntan, anonadados y sorprendidos estos “marxistas-leninistas”. Esas preguntas son su obsesión y el centro de su vida como “revolucionarios”, muy sinceros, pero eternamente frustrados.

Y, metidos en esa dinámica absorbente de frenética y desesperada actividad para “llegar a las masas proletarias”, los árboles no les dejan ver el bosque. No ven que su concepción de raíz del Partido Comunista y de todo el Movimiento Comunista, Revolucionario, parte de premisas falsas, de adulteraciones burguesas y revisionistas de la cuestión.

Para empezar, el papel de los comunistas científicos, los marxistas-leninistas, no es crear por su cuenta y riesgo un “Partido Comunista” que “defienda los intereses del proletariado mediante la revolución”. Esa es la concepción burguesa de un Partido que representa los intereses de un sector de la sociedad y está pensada para el juego y competición parlamentarios, no para dirigir un proceso revolucionario proletario.

Esa concepción crea una entidad aparte de las masas (proletarias o no) que oferta u ofrece a estas un programa, en competencia con otros programas de otros partidos, una “propuesta comunista” a confrontar con otras “propuestas no comunistas”. Todo muy democrático-burgués.

La única variación práctica entre los “Partidos Comunistas” que se han erigido sobre esas bases son las formas que diseñan para “llegar a las masas y ganarlas para la causa” y el programa defendido por cada una de ellas. La alienación, el extrañamiento y separación entre ese “PC” y el proletariado, difícilmente puede ser mayor. En “conexión con las masas proletarias”, los anarcosindicalistas y los sindicalistas “neutros o apolíticos”, ganan por goleada a semejante “vanguardia revolucionaria del proletariado”.

Ese esquema y concepción del Comunismo y de la Revolución se diferencia de la de Owen, por ejemplo, sólo en el sujeto a quien se dirige la “prédica” comunista y a quien se trata de “convencer” de que el Comunismo es teta de novicia, lo más mejor del mundo mundial, a pesar de lo que digan las mentiras burguesas sobre el Comunismo.

La función y el papel reales, verdaderos, de los marxistas-leninistas es llevar el Marxismo-leninismo al movimiento obrero, con el fin de que el proletariado más consciente y decidido dé un contenido político comunista y científico a su lucha, de modo que se convierta en lucha por el poder político, por conquistarlo y edificar su Dictadura de clase revolucionaria y emplearla en construir la Sociedad Comunista.

Los marxistas-leninistas no fundan partidos comunistas; no deben hacerlo, porque no pueden hacer de ese modo un Partido de Nuevo Tipo. Los marxistas-leninstas se unen y organizan para llevar el marxismo-leninismo a los sectores más avanzados en consciencia y resolución, en actividad de lucha obrera, y así lograr que estos se conviertan en líderes proletarios comunistas.

Esos líderes natos, esa vanguardia obrera, proletaria, no necesita crear conexiones con las masas proletarias, porque ya las tienen desde hace años por su actividad natural y espontánea previa de liderazgo de luchas. Sus compañeros ya les conocen, les respetan, les escuchan y les siguen. Es a través de esos vanguardistas ganados para el Marxismo-leninsmo que existen y se amplían las conexiones con las masas proletarias. Los marxistas-leninistas se funden con las vanguardias, NO CON LAS MASAS, a las que apoyan y ayudan en sus luchas y en su formación política y revolucionaria, sin descanso y dando ejemplo. Éstas toman por ello consciencia política que se une a su consciencia previa de clase y empiezan a imbuir de dicha consciencia combinada y potente, ampliada, a las luchas obreras que lideran desde siempre, por ser lideres natos dotados de consciencia de clase y de lucha.

Y ahí está la conexión con el proletariado que con el esquema revisionista y el heredado del burgués, en que los comunistas que fundan por su cuenta y riesgo partidos “comunistas, revolucionarios y de vanguardia proletaria por definición“, no encontraban manera humana de conseguir.

De ese esquema básico, en que el Marxismo-leninismo ha ido penetrando en las vanguardias obreras y en el sector de las masas proletarias y populares que éstas movilizan, es de donde surge, ahora sí, el verdadero Partido Comunista, de masas y revolucionario, esta vez no por definición, sino porque realmente es así, ya que es el resultado de la auto-organización política de la vanguardia proletaria pertrechada con el Marxismo-leninismo, ciencia revolucionaria que los marxistas-leninistas y vanguardia eminentemente, que no solamente,  teórica les hicieron llegar con éxito.

Hasta ese momento, no hay Partido Comunista de veras, nos pongamos como nos pongamos, sino partidos (concebidos a la forma burguesa) que defienden los intereses objetivos del proletariado, con tanta buena fe como falta de resultados prácticos y revolucionarios. Y eso no es un “Partido de Nuevo Tipo”, sino un partido clásico típico de las democracias burguesas, más viejo que la tos. De “Nuevo” no tiene ni el tipo, ni nada.

El Partido de Nuevo Tipo es el que fundan los elementos reales de la vanguardia proletaria una vez que han asimilado y adquirido para sí el Marxismo-leninismo, fundidos ahora con los comunistas que, organizados en colectivos marxistas-leninistas de muy diverso tipo, les hicieron llegar a aquellos en su momento. Entonces, y sólo entonces, los marxistas-leninistas “puros” o “de origen”, los teóricos ante todo, por llamarlos de alguna manera que los indentifique, se unen a los comunistas de la vanguardia proletaria real (no sólo teórica) ganada para la causa comunista, en el naciente y flamante Partido Comunista, que nace ya conectado con el Movimiento Obrero y no antes, como un inviable bebé prematuro por cinco meses. Y nace pertrechado de la Ciencia Revolucionaria, de la ideología y línea verdaderamente marxista-leninista, así como de los objetivos, estrategia y táctica revolucionarias.

Nace siendo ya -no teniendo que convertirse en (nadie sabe cómo)- la máxima expresión organizativa política del proletariado, nacida en el seno del movimiento obrero, y en el cuartel general de la Revolución, que se pone desde el primer día manos a la obra de estructurar todos los elementos organizativos destinados a poner en marcha el proceso revolucionario y a sustituir por la fuerza el aparato estatal burgués por el proletario, todo ello guiado desde el primer día por su (esta vez de verdad) destacamento de vanguardia, que es el Partido de Nuevo Tipo, el Partido Comunista.

Y puede emprender esa labor desde el primer momento porque desde su misma gestación, ese Partido de Nuevo Tipo contó como sus miembros, no sólo a la vanguardia teórica, sino a lo más combativo de la propia clase obrera, del proletariado y de las masas populares en general. Y porque todos esos comunistas comprendieron que hasta que esa fusión del marxismo-leninismo con el Movimiento Obrero no fuera completa o estuviera muy avanzada, no existía Partido Comunista alguno, ni en teoría, ni en la práctica, pues sería incapaz de cumplir sus funciones revolucionarias por carecer de la base material real para ello. Lo que había hasta ese momento, era un proceso consciente y organizado de gestación de dicho Partido Comunista, pero no era aún un verdadero, neto y operante Partido Comunista. No podía serlo, no tenía esa capacidad, como un feto (aún no nacido)  no tiene las capacidades de un bebé y a nadie sensato y con conocimientos de biología se le ocurre definir a un feto como igual a un bebé.

Cómo articular ese proceso que hemos descrito y cómo mantener ese verdadero Partido Comunista limpio de polvo y paja desviacionista, revisionista y burguesa, es otro debate diferente y labor teórica y práctica a realizar en estos momentos por los marxistas-leninistas desconectados aún del Movimiento Obrero y, más adelante, labor colectiva del Partido. Esas son las tareas a realizar por los comunistas en estos momentos, y no fundar y unificar supuestos Partidos Comunistas que se fundan con las masas o lleguen a ellas por caminos ingeniosos y mágicamente eficaces.

En nuestra opinión, si no se tienen clarísimas estas bases y principios elementales, no hay nada que hacer en lo que a la Revolución Comunista se refiere, porque falla su misma base material y orgánica, su cerebro y espina dorsal, que no es otra cosa que el Partido Comunista.

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18 pensamientos en “Partido Comunista y movimiento de masas

  1. Por el momento tan sólo me voy a remitir a una experiencia histórica, de forma muy breve, y posteriormente, me extenderé más si cabe. Al grano: El 23 de julio de 1921 es fundado el Partido Comunista de China por un puñado de comunistas organizados por la Internacional Comunista, tan reducido era el número de militantes que no era necesario ni Comité Central para el PCCh de aquellos tiempos, funcionaba con una oficina provisional que se limitaba a poner a los miembros en contacto y poco más. En su Congreso Fundacional el PCCh acordó unos Estatutos, ingresar en la Internacional Comunista y aprobó un Programa rudimentario en el que se ponía de manifiesto el derrocamiento de la burguesía, el establecimiento de la dictadura del proletariado… Vamos, que estaba hecho para dejar claras las intenciones de los comunistas, pero sin partir de análisis concreto alguno de la realidad social, económica y política de China.

    Este humilde Partido Comunista, que se “auto-proclamó” serlo, “malinterpretando a Lenin”, estos marxistas-leninistas que se atrevieron junto a la Internacional Comunista fundar un Partido Comunista, ni más ni menos que dirigieron la segunda revolución más importante de la historia, después de la soviética. Conclusión: Este artículo, cojea. Nada más quiero recurrir a una de las citas más ilustres de nuestro “maestro y mentor”: La cuestión de si al pensar humano cabe atribuirle una verdad objetiva, no es una cuestión teórica, sino práctica. Es en la praxis donde el hombre debe demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poder, la terrenalidad de su pensamiento. La disputa acerca de la realidad o irrealidad del pensamiento -aislado este último de la praxis- es una cuestión puramente escolástica (1). Y es en virtud de esta práctica, la práctica del Partido Comunista de China y de la Internacional Comunista por la cual podemos concluir que este texto cojea y mucho, sin lugar a dudas.

    El problema fundamental del artículo, del cual se desprenden todos los demás, está en torno a la relación que se guarda entre los comunistas y las masas, y a la separación radical, que de hecho no se da, entre: Comunistas, “vanguardias obreras” y masas. Seré breve: Los comunistas no somos algo diferente de esas “vanguardias obreras”, por ser, ni somos algo diferente de las masas, separar estas 3 cosas y aplicarle una función a cada una es hacer metafísica, sin ánimo de ofender a nadie. Cuando nosotros hablamos de los comunistas, no hablamos de otra cosa que de aquellos miembros de las masas que están más avanzados políticamente hablando, pero los comunistas también participan en todas las luchas de las masas, también son “vanguardias obreras”, pero nunca son “comunistas” sin más, por que uno no es lo que dice que es, uno es lo que es en virtud de su praxis, y de esto no se salvan ni los comunistas.

    Si nosotros separamos comunistas, vanguardias obreras y masas, como hace el texto, es evidente que las únicas conclusiones posibles son las que nos presenta el texto: Los comunistas poseen la teoría (vanguardia teórica), las vanguardias obreras poseen la práctica (vanguardia práctica), siendo la suma de ambas lo que necesitamos, el Partido Comunista. Claro que esto no ocurre en la realidad, y además parte de un prejuicio burgués ante el conocimiento y la actividad humana, según el cual la teoría y la práctica están separadas, cuando esto no es así, si las vanguardias obreras llevan adelante una determinada práctica, es por que a esta le corresponde una determinada teoría (seguramente de corte sindicalista).

    El Partido Comunista se rige por lo mismo, por su praxis, no se rige por los elementos que lo han constituido, ni por que se haya constituido siguiendo una fórmula determinada o por que haya sido fundado por la Internacional Comunista y un puñado de comunistas en un Congreso Fundacional, es la praxis regida por los principios del marxismo-leninsimo y el internacionalismo proletario y la justa aplicación de estos a las particularidades nacionales e internacionales la que hace al Partido Comunista serlo, ni más ni menos.

    La constitución o reconstitución del Partido Comunista se llevó a cabo históricamente de diversos modos pero ninguno ha sido más o menos válido que otro, el Partido Comunista (bolchevique) nace de una escisión, el Partido Comunista de España también, el Partido Comunista de China fue fundado por la Internacional Comunista y un puñado de comunistas, el Partido Comunista de la India (maoista) nace de la fusión previa de otros dos Partidos Comunistas… Tan sólo tenemos una constante en todos ellos: Lo que les hizo ser capaces de llevar adelante a la clase obrera y hacerla actuar políticamente, como clase, no fue su forma de constituirse, no fue gracias a que unos comunistas se “fusionaron con las vanguardias” ni fue gracias a que lo fundaron los “elementos reales de la vanguardia proletaria” (ni que se naciese siendo o no siéndolo, o que no se pudiese llegar a serlo o que no se pueda dejar de serlo…), si estos Partidos Comunistas llegaron a hacer junto con el resto de las masas las heroicidades que hicieron y aún hacen, fue gracias a sólo una cosa: Su praxis, siendo esto en torno a lo que los comunistas a día de hoy debemos debatir.

    (1): Las 11 tesis sobre Feuerbach, por Carlos Marx. Alhambra Longman, Clásicos del pensamiento. Última reimpresión 1994.

    Un saludo comunista a todos.

    Manifiesto.

  2. […]Al principio de la revolución democrático-burguesa (abril de 1931) nuestro Partido no era más que una asociación de grupos esparcidos por todo el país a quienes faltaba claridad ideológica y estabilidad organizativa. El Partido creció en las luchas diarias,liberándose gradualmente del sectarismo y, en 1935, contaba ya con 20.000 miembros[…]

    José Díaz – Las enseñanzas de Stalin, guía luminoso para los comunistas españoles

    Anda otro auto proclamado Partido Comunista que en un principio para nada tenia de partido proletario de nuevo tipo y al calor de las masas se convirtio en vanguardia de los trabajadores.

  3. Interesante el debate. Creamos este blog hace muy poco y parece que se anima. Sobre el comentario de Manifiesto, he de decir que parte de dos errores de base para mí muy evidentes:

    1) Tienes toda la razón cuando dices que no debe haber una separación tajante entre vanguardia teórica y vanguardia práctica (lo que, por otra parte, aquí no se ha defendido), pero no pareces comprender la relación dialéctica que existe entre la vanguardia y las masas (de una misma clase, la proletaria). Y es que, hasta que no está bien avanzado el proceso revolucionario, la vanguardia comunista sigue teniendo, necesariamente, un ritmo diferente al de las masas. Hay una relación de mutua alimentación, pero en la que la vanguardia, como segmento social más avanzado, traza las líneas maestras con el objetivo de incorporar a cada vez más proletarios al proceso de dirección de su (nuestra) propia emancipación. En modo alguno la vanguardia y las masas son la misma cosa. ¡Claro que hay vanguardia comunista que también es vanguardia obrera! Pero es que esa no es la cuestión, sino quién es el elemento que marca la dirección revolucionaria de las luchas de resistencia.

    2) Analizas la creación de los Partidos Comunistas de un ciclo (el Ciclo de Octubre) que ya no está vigente. Ahora estamos en otra época, en una época en que el MCI ha sido prácticamente liquidado, en que el revisionismo se ha adueñado de la teoría y la práctica de una buena parte del movimiento revolucionario. Ese es el quid de la cuestión. Ni tenemos vanguardias forjadas en la lucha contra el oportunismo (no hay más que ver la línea sindicalista y/o parlamentarista de buena parte del movimiento en España), ni tenemos movimientos de masas que, formando un todo con los comunistas, hagan tambalear el orden de la burguesía.

    Al hilo de esto, os remito a un texto (que seguramente conoceréis) de los camaradas de Espacio Rojo de Zamora, la “Carta a la militancia de la UJCE y al conjunto de las organizaciones comunistas del Estado español”. En el epígrafe “La reconstitución del PC. Lucha, Transformación y Unidad”, podemos leer lo siguiente:

    “La concepción de constitución del PC que tenía la III Internacional no dejaba de tener todavía las reminiscencias respecto del Partido propias de la II Internacional que afloraban por todos lados en el entrismo trotskista. La III Internacional pretendía la construcción del PC desde la vanguardia como reducido grupo que debía hacerse con el sindicato y todos los frentes de masas. Aunque la Comintern avanza en el sentido de que la lucha ideológica en la constitución de los PC se estaba llevando ya a cabo a nivel internacional y de forma rupturista con el reformismo intentándolo destruir, al menos a sus dirigentes, para atraer a los obreros al campo revolucionario. Desaparecida la IC y transformado el PCUS en un organismo al servicio de la burocracia revisionista todos los partidos que habían surgido por este modelo de constitución acabaron abandonandola vía revolucionaria y adoptando líneas reformistas y socialpacifistas, cambiando los programas generales de la Revolución por la lucha en los distintos frentes parciales que en vez de unir todas las luchas en una sola, las disgregaba y convertía en luchas reformistas. La triada PCE, PCI, PCF es el mejor ejemplo de esta debacle política ya que mantuvieron sus formas frentistas que acabaron por convertirlos en partidos de reforma pues la inmediatez era lo primordial y la revolución algo secundario (decimos“secundario” por decir algo porque a la dictadura del proletariado ya se había renunciado en los años 30. En la URSS dándola por terminada y en Europa porque sepasó a las alianzas con la burguesía).

    No deja de ser contradictorio el hecho de que los PC de la IC naciesen de este modo y el alma mater de la IC, el Partido Bolchevique no naciese así, sino que lo hizo mediante la lucha encarnizada de dos líneas dentro de la vanguardia y gracias a la experiencia política de las masas rusas, dos cuestiones que a grosso modo pueden explicar porqué en Rusia si triunfa este modelo partidario y en el resto de Europa no. La experiencia política de las masas obreras, experiencia conseguida desde los Soviets (entre febrero y octubre del 17, máximo exponente de la lucha política dentro delmovimiento obrero) no fue posible en el resto del continente y esto paralizó laRevolución. Donde sí se supo rescatar esta experiencia de los bolcheviques fue en China. Allí la vanguardia se lanza al campo para organizar a las masas con el objetivo de instaurar la dictadura del proletariado en alianza con los campesinos, dadas las condiciones objetivas de China. Mao desarrolla en su país la estrategia de la Guerra Popular como forma de crear vacíos de poder del Estado reaccionario en los que el poder sea tomado por las masas y ejercido por ellas para que adquieran la conciencia necesaria de que deben realizar la Revolución (que es lo que hicieron esencialmente los Soviets como forma del Nuevo Poder). Así los campesinos pobres se convirtieron en las Bases de Apoyo del Partido leninista chino. El Partido es en China el dirigente principal y único de la Revolución y pretende que las masas sean conscientes de las necesidades revolucionarias que implica el desarrollo histórico de las sociedades. Eleva a las masas constantemente al nivel de la vanguardia desde las primeras bases de apoyo hasta la etapa de la Revolución Cultural Proletaria. Los chinos perfeccionaron en este sentido la constitución del Partido Comunista porque supieron sintetizar las experiencias del proletariado y aplicarlas a las condiciones objetivas y concretas de supaís. Los camaradas chinos y posteriores experiencias basadas en la Guerra Popular continuaron magistralmente esta labor de constitución del Partido de nuevo tipo considerándolo como el centro dirigente del Ejército proletario, de las Bases de Apoyo y de los Frentes generados por él tanto en el campo tomado por las masas como en el quetodavía dominaba la reacción. (Este es el modelo de “construcción concéntrica” del movimiento revolucionario: el Partido como Estado Mayor se sitúa como dirigente de todas las organizaciones que conforman el movimiento revolucionario)”.

    Saludos.

  4. Buenas, yakovserdlov, sin rodeo alguno vamos al tema:

    1) Lo primero que tengo que decir es que no podemos separar por un lado la vanguardia teórica y por el otro la vanguardia práctica por que la teoría y la práctica nunca están separadas, en ningún sitio, otra cosa es lo que la burguesía nos cuente y nosotros nos lo traguemos. Lo segundo es que si comprendo la relación entre la vanguardia y las masas, de hecho: “Y es que, hasta que no está bien avanzado el proceso revolucionario, la vanguardia comunista sigue teniendo, necesariamente, un ritmo diferente al de las masas. Hay una relación de mutua alimentación, pero en la que la vanguardia, como segmento social más avanzado, traza las líneas maestras con el objetivo de incorporar a cada vez más proletarios al proceso de dirección de su (nuestra) propia emancipación. En modo alguno la vanguardia y las masas son la misma cosa. ” No he dicho nada que contradiga a eso, ni tampoco nada distinto.

    2) En este punto me voy a extender más, mucho más: No existe ningún Ciclo de Octubre, no hay nada que nos permita afirmar ni su existencia y mucho menos que tras él se hayan cambiado las circunstancias radicalmente, de hecho, cuando dices: “Ahora estamos en otra época, en una época en que el MCI ha sido prácticamente liquidado, en que el revisionismo se ha adueñado de la teoría y la práctica de una buena parte del movimiento revolucionario. Ese es el quid de la cuestión.” Este no es el quid de nada con respecto a la situación actual, de hecho, el revisionismo no es nuevo, el oportunismo y el liquidacionismo tampoco lo son, la situación era extremadamente peor a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, no había una experiencia histórica revolucionaria tan vital como tenemos a día de hoy, ni tenemos unos planteamientos políticos, económicos y científicos comprobados en la práctica como los tenemos ahora, además de que estamos prevenidos ya de lo que es el revisionismo y de como suele actuar, y para ponerle la guinda al pastel, el capitalismo está a cada día que pasa más descompuesto y más agonizante, nosotros tenemos una fortuna infinitamente más grande, nuestro futuro es mucho más próspero.

    Si afirmo que no hay Ciclo de Octubre es por que este conecta directamente con lo anterior, y este a su vez tiene su existencia a día de hoy, de hecho, la revolución en la India y en Filipinas, y toda la situación política actual de todos los países del mundo arranca de ese “Ciclo”, esto nos dice algo muy importante: No hubo ruptura alguna que nos permita afirmar nada, mucho menos nos puede influir en la constitución de un Partido Comunista, que ya quedó comprobado en la práctica (siendo este el único criterio para la verdad en última instancia) que no se rige por formulas abstractas y sacadas de la manga. Un ejemplo de esta continuidad con la política del susodicho Ciclo la voy a sacar precisamente de la “triada” que no es tal, pues existe una diferencia importante entre el PCE por un lado y el PCF y el PCI por el otro: La traición carrillista fue una desviación del prosovietismo (revisionista, por supuesto) por la derecha, más aún, por eso existe PCPE, fue la agrupación de los comunistas prosoviéticos que pretendían hacerle oposición a Carrillo, que a su vez, era la oposición a la Unión Soviética; estas organizaciones siguen a día de hoy existiendo, con cierta relevancia política.

    Sólo quiero añadir dos precisiones, una relevante para el debate y la otra relevante para el estudio de la historia del proletariado:

    1) Las masas que se ligan al Partido Comunista tienen que estar previamente organizadas.

    2) El PCCh no se lanzó al campo, lo echaron de las ciudades a base de represión.

    Igual me olvido de poner algo, lo he escrito con bastante prisa.

    Saludos comunistas.

  5. Los Partidos Comunistas constituidos al calor de la Revolución de Octubre y con el incio de la primera oleada de la Revolución Proletaria Mundial siguieron una forma de constitución que para nada es extrapolable a la actualidad ya que en aquella época, a finales de la década de los años 10 y principios de los años 20 del siglo pasado, se daban una serie de factores inexistentes en la actualidad: la existencia de un movimiento obrero de masas dirigido por la socialdemocracia, los ecos de la Revolución Rusa que sirvieron de influjo revolucionario para las masas proletarias, buena parte de ellas encuadradas en el movimiento obrero socialdemócrata, de otros países y la existencia de la Komintern que actuaba como dirección ideológica de los comunistas a nivel internacional. La conjunción de todos estos factores pusieron al orden del día entre la vanguardia marxista revolucionaria, hasta aquella organizada como ala izquierda de la socialdemocracia, romper con los dirigentes revisionistas y reformistas de la misma para ponerse a la cabeza del movimiento insurreccional espontáneo de masas que había surgido al calor del proceso revolucionario bolchevique y guiarlas hasta la conquista del poder. Así en esa época los Partidos Comunistas se constituyen mediante la escisión de los marxistas revolucionarios que formaban parte de la II Internacional y la aceptación de las 21 condiciones de la Internacional Comunista, pasando a convertirse en secciones nacionales del Partido Comunista Internacional, la Komintern, la cual actuaba como guía ideológica de estos comunistas. Fueron las condiciones existentes en esas circunstancias las que impusieron a los comunistas esa forma de constitución alejada del proceso de constitución que siguió el POSDR (bolchevique) que se constituyó mediante la lucha de dos líneas contra las desviaciones ideológicas existentes entre la vanguardia rusa (populismo, marxismo legal, economismo, menchevismo, etc.) y mediante su fusión con las masas durante la Revolución de 1905 y que posteriormente fue reconstituido en 1912 tras el proceso de unidad con el menchevismo que había terminado con la liquidación del POSDR.

    Esto no quiere decir que los PC constituidos tras la escisión de los marxistas revolucionarios del seno de la II Internacional fuesen genuinos Partidos Proletarios de Nuevo Tipo leninistas desde el momento de su fundación, el propio Lenin en La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo dice: “el partido revolucionario del proletariado (que será indigno de este nombre mientras no sepa agrupar a los líderes con la clase y las masas en un todo único e indisoluble)”. Es decir, un PC no será tal hasta que fusione a la vanguardia con las masas proletarias. Hay que distinguir el momento de la fundación de lo que constituye el germen del futuro Partido Comunista con la constitución del mismo como Partido Proletario de Nuevo Tipo que no se producirá hasta que se fusione el socialismo científico con el movimiento obrero. Por lo tanto la constitución de los PC no se produce de forma distinta, lo que se produce de forma distinta es la fundación del germen del futuro PC o el proceso que sigue él mismo hasta su constitución como Partido Proletario de Nuevo Tipo.

    Si se quiere debatir en torno a la distinción entre vanguardia teórica del proletariado y vanguardia práctica del proletariado habrá que hacerlo en base al significado que tiene cada uno de estos conceptos y no al que uno se imagine que tiene o quiera atribuirle. La vanguardia teórica del proletariado es aquella que se preocupa por los temas relacionados con la revolución social, con la emancipación del proletariado y la humanidad (a su vez dentro de esta hay que distinguir entre vanguardia teórica marxista-leninista y vanguardia teórica no marxista-leninista). La vanguardia práctica del proletariado es la que dirige las luchas de resistencia de las masas proletarias. Teniendo esto claro desde un principio es como se puede comenzar el debate sobre esta cuestión, de lo contrario, atribuyéndole a estos conceptos significados que a uno le vengan en gana, no se podrá mantener ningún debate porque cada uno se estará refiriendo a cosas distintas. Que en la actualidad, cuando no existe ningún movimiento revolucionario de masas la vanguardia teórica y la vanguardia práctica se hayan desligadas es evidente. La vanguardia teórica, los revolucionarios o los que se consideran a sí mismos revolucionarios aunque en realidad no lo sean, no dirigen ningún movimiento de masas, no están ligados a las masas, no tienen influencia sobre las masas. En el Estado español, en la actualidad, ni marxista-leninistas, ni anarquistas, ni trotskistas, ni republicanos, etc. dirigen ningún movimiento de masas. Todos estos elementos de la vanguardia teórica se agrupan en diversas organizaciones, pero ninguna de estas organizaciones está fusionada con las masas proletarias. Por otro lado tenemos luchas de resistencia o por reformas (sindicalistas) dentro del sistema capitalista que tienen sus dirigentes, dirigentes que pueden tener sus teorías pero ninguna de ellas tiene un propósito revolucionario, es decir, no forman parte de la vanguardia teórica del proletariado sino de la vanguardia práctica. Como ejemplos de estos movimientos más significativos en épocas recientes en el Estado español tenemos el 15-M y sus derivados, las luchas estudiantiles, la lucha de los mineros o el movimiento Stop Deshaucios. Todas estas luchas tienen o tuvieron sus dirigentes pero estos dirigentes no eran revolucionarios ni pretendían serlo, todos estos dirigentes tenían como objetivo reformar el sistema actual o acabar con algunas medidas provenientes del gobierno pero en ningún momento acabar con el propio sistema, es decir, estos dirigentes son exponentes de la vanguardia práctica pero no forman parte de la vanguardia teórica. La escisión entre vanguardia teórica y vanguardia práctica se plasma en la realidad en la inexistencia de movimiento revolucionario de masas. Imaginarse que el significado de vanguardia teórica es gente que no realiza ningún tipo de práctica y que el significado de vanguardia práctica es gente no posee ninguna ideología es desconocer totalmente el significado de dichos conceptos y hacer una burda manipulación de los mismos.

    La vanguardia claro que es un sector de las masas, eso nadie lo niega. Lo que no es cierto es que los comunistas en la actualidad en el Estado español sean vanguardia práctica del proletariado, porque a día de hoy aquí los comunistas no dirigen ninguna lucha de masas, ni revolucionaria ni de resistencia. Pueden que los comunistas vayan con sus cortejos, con cuatro banderas y cantando cuatro consignas, en manifestaciones convocadas por la aristocracia obrera o incluso formen sus propios piquetes los días de huelga convocadas por la misma aristocracia obrera pero pretender hacer pasar eso con ser vanguardia proletaria es irrisorio. Haciendo eso los comunistas no están dirigiendo nada sino que lo único que hacen es ir a la zaga de la aristocracia obrera que convoca las huelgas para defender sus intereses de clase, intereses de clases contrapuestos a los de las masas proletarias. Ser vanguardia práctica es dirigir y no ir a la zaga de los que dirigen, que es lo que hacen los comunistas en el Estado español, ir a la zaga de los movimientos de resistencia de las masas.

  6. Hombre, a simple viste el movimiento comunista internacional está hecho unos zorros, sobretodo si lo comparamos con la época de la Internacional Comunista, en eso estoy completamente de acuerdo, pero esta situación no arranca desde 1991, arranca desde antes. Lo que quisiera añadir, y fue lo que se me olvidó en mi anterior comentario, siendo algo muy importante: En la época del Imperio Ruso, el POSDR y los bolcheviques la situación de los comunistas en el plano internacional era peor y a su vez, similar a la actual, todos los partidos proletarios estaban destruidos por el revisionismo, la internacional del proletariado igual, y como no hay dos sin tres, el socialismo científico también estaba destruido por el revisionismo (Bernstein campaba a sus anchas, entre otros traidores miserables). No veo una situación radicalmente distinta y muchísimo menos lo suficiente como para plantearnos una forma peculiar forma de reconstitución del Partido Comunista, si es que al final, como he dicho yo, no importa en absoluto como se haya constituido el Partido, lo único importante es su praxis, eso es lo único que le va a permitir alcanzar el socialismo, lo demás es una pérdida de tiempo, y esto no me lo saco de la manga, lo saco de la práctica del proletariado a lo largo de la historia.

    Por otra parte, no se que comunistas conoces tu, pero si hay comunistas en el Estado español que están a la vanguardia de luchas de masas, luchas pequeñas, pero luchas. Para ser muchos, primero hay que ser pocos, la historia del heroico Partido Comunista de España lo demuestra.

    Saludos comunistas.

  7. Compañero Manifiesto:

    Que el Movimiento Comunista Internacional esté “hecho unos zorros” (no de ahora, sino desde hace varias décadas), significa que ese Ciclo de Octubre está agotado, no porque no haya focos aislados de lucha revolucionaria (como en India o Filipinas, por citar solo dos referentes importantes en los últimos tiempos), sino porque el movimiento revolucionario a nivel internacional ha perdido una buena parte de la hegemonía política e ideológica que tuvo durante la primera mitad del siglo XX.

    Claro, la situación no arranca desde 1991, arranca desde mucho antes. Al hilo de esto, pretender -como pretenden no pocos comunistas- que el revisionismo se instala en el MCI cuando el “campo socialista” cae, o incluso cuando una “camarilla” se adueña de la Revolución, es hacer poco menos que metafísica, es no aplicarnos el materialismo histórico a los revolucionarios. No vale con decir: “la URSS de Stalin era socialista y proletaria, mientras que la de Jhruschov era revisionista y burguesa”. Y en el fracaso temporal de la construcción del comunismo no tiene tanto que ver el papel exógeno del imperialismo como el rol endógeno del revisionismo insertado en el seno del mismo MCI. Es muy típico escuchar a compañeros decir que el revisionismo fracasó, cuando lo que realmente fracasó es el intento de construir el comunismo. El revisionismo no solo no fracasó, sino que triunfó al llevar a la Revolución proletaria a la liquidación transitoria. En este sentido, es fundamental analizar colectivamente las causas del fracaso de las grandes experiencias políticas del proletariado en el siglo XX, desde los países de dictadura del proletariado hasta los países en que las clases explotadas han emprendido luchas prerrevolucionarias de magnitud considerable.

    La situación actual es muy diferente a la de Lenin, en el plano de la subjetividad revolucionaria, porque ni existe un movimiento de masas guiado por los revolucionarios, ni existe, como decía el camarada Ordzhonikidze, una “guía ideológica” que cumpla el papel que cumplió la Internacional Comunista. Para empezar, en el Estado español ni siquiera muchos destacamentos comunistas han hecho un balance de este ciclo. La mayoría no sale de loas a la construcción del socialismo y de críticas completamente subjetivistas y metafísicas que explican los procesos sociales en base al papel de determinados líderes o actores externos, y no en función de las fuerzas sociales en pugna y la lucha ideológica como manifestación de la lucha de clases en el seno de la vanguardia comunista.

    El cómo se debe constituir el Partido proletario depende de las condiciones históricas, políticas y sociales en que se reproducen tanto la lucha de clases de resistencia como la lucha de líneas entre los comunistas. Importa y mucho cómo se constituye el Partido, ya que de la forma en que se constituya depende que la Revolución pueda tener éxito o no. Eso sí, tienes toda la razón en que lo importante del Partido es su praxis, es decir, la integración de la teoría revolucionaria en la práctica del movimiento político de superación de la sociedad de clases.

    Por último, vuelvo a incidir en lo de vanguardia y masas, que es uno de los aspectos más confundidos por muchos comunistas. Tanto la vanguardia como las masas somos parte de la misma clase, pero que haya comunistas que estén a la vanguardia de determinadas luchas de masas (por cierto, el movimiento de masas, proletario, aún no ha sido articulado en el Estado español de manera sólida, lo que hay son chispas que aún no han prendido la llama) no significa en absoluto que “los comunistas” dirijan las luchas de masas en España. Entre otras cosas, porque tampoco existe una vanguardia comunista que haya entendido plenamente la necesidad de unificarse bajo la lucha implacable contra toda forma de revisionismo. A la hora de la verdad, como dice Ordzhonikidze, la vanguardia comunista va a la zaga de los movimientos de lucha sindical de las masas obreras y, peor aún, de la aristocracia obrera que se articula en torno a CCOO-UGT.

    Saludos.

  8. Debate interesantísimo sobre el proceso de construcción de organizaciones rrevolucionarias comunistas. Prefiero esta denominación porque en mi experiencia, la palabra “partido” está totalmente desprestigiada a los ojos de la peña obrera, para la mayoría de l@s trabajador@s, y sobre todo para l@s más luchador@s y conscientes, “partido” es igual a politiquería, corrupción, parlamentarismo reformista, elecciones (políticas y sindicales) que no sirven para nada, liberados, abogados y burócratas que “quieren vivir del cuento”, vagos y jetas que quieren vivir a costa de la gente.

    Me gusta especialmente este párrafo: “La función y el papel reales, verdaderos, de los marxistas-leninistas es llevar el Marxismo-leninismo al movimiento obrero, con el fin de que el proletariado más consciente y decidido dé un contenido político comunista y científico a su lucha, de modo que se convierta en lucha por el poder político, por conquistarlo y edificar su Dictadura de clase revolucionaria y emplearla en construir la Sociedad Comunista. Los marxistas-leninistas no fundan partidos comunistas; no deben hacerlo, porque no pueden hacer de ese modo un Partido de Nuevo Tipo. Los marxistas-leninstas se unen y organizan para llevar el marxismo-leninismo a los sectores más avanzados en consciencia y resolución, en actividad de lucha obrera, y así lograr que estos se conviertan en líderes proletarios comunistas.” Yo prefiero la denominación “comunistas revolucionarios”, porque considero que las identificaciones personalistas (“marxismo”, “leninismo”, “trotskismo”, “stalinismo”, “maoismo”, “hoxhismo” y tutti quanti) limitan y deforman la teoría revolucionaria comunista (Marx dijo varias veces que él no era marxista, y creo que habría que tomar muy en serio a este militante, no era una broma, era una afirmación muy seria de la centralidad de la praxis, de la necesidad de estudiar la realidad concreta, emitir hipótesis y propuestas de trabajo y a continación y analizar las prácticas revolucionarias reales para luego volver a sacar conclusiones científicas y reelaborar la teoría revolucionaria,a así constantemente en una espiral dialéctica: teoría-práctica-praxis-práctica-teoría-praxis…)

    Volviendo al tema de la teoría revolucionaria comunista, cuyas bases fundamentales en Europa fueron elaboradas por Marx, Engels y Lenin, creo que la tarea fundamental es hacer un balance de la praxis de los comunistas revolucionarios, tanto marxistas como libertarios, en los últimos 160 años: 1848-2008, y sacar las conclusiones necesarias, independientemente que se piense que el Ciclo de Octubre esté agotado o siga siendo válido (yo creo que la Comuna de París marcó un hito, la Revolución Rusa de 1917 otro, y que ahora entramos (o podríamos entrar) en una tercera etapa de Revoluciones Socialistas, unidas a la Crisis Global de la Barbarie Capitalista y al estallido de una nueva Guerra Mundial Imperialista de ciclo largo (las llamadas I y II Guerras Mundiales no son en realidad más que una sola guerra prolongada, que marca el fin de la hegemoinía inglesa en el Capitalismo Imperialista, el intento fallido de Alemania y Japón para lograr mejorar sus posiciones en la cadena imperialista y el ascenso de ,los EEUU, y la mutación del capitalismo industrial basado en el carbón/ferrocarril/colonialismo por el basado en el petróleo/automóvil/multinacionales).

    Luego sigo, que ahora hay que hacer cosas en casa.

    Espero que vuestra crítica de todo esto sea educada, pero sobre todo radical, inplacable y sin concesiones. El debate a fondo y sin complejos es vital es esta situación.

    ¡Un abrazo para tod@s!

  9. Sigo con mis reflexiones, aprovechando estas vacaciones, entre hacer las camas de los críos y traer leña para el fuego…

    Yo creo que las organizaciones revolucionarias se crean, forjan y construyen en la lucha, o sea, en la praxis. Y en el caso de organizaciones comunistas revolucionarias, pues evidentemente, en la praxis comunista. Hablo de praxis y no de mera práctica. Con esto quiero decir que la elaboración teórica es fundamental y fundante en este momento. En otros momentos de la lucha ha podiso ser secundaria, en la medida en que se disponía a grandes rasgos de una Teoría Revolucionaria de base, que se debía aplicar en la práctica. Pero ahora la situación es profundamente distinta, después de la derrota del Comunismo en el siglo XX. Me ha gustado mucho esta reflexión: “Es muy típico escuchar a compañeros decir que el revisionismo fracasó, cuando lo que realmente fracasó es el intento de construir el comunismo. El revisionismo no solo no fracasó, sino que triunfó al llevar a la Revolución proletaria a la liquidación transitoria. En este sentido, es fundamental analizar colectivamente las causas del fracaso de las grandes experiencias políticas del proletariado en el siglo XX, desde los países de dictadura del proletariado hasta los países en que las clases explotadas han emprendido luchas prerrevolucionarias de magnitud considerable.” Quiero decir con esto que ahora la prioridad para los militantes comunistas revolucionarios es hacer un análisis lo más profundo y radical posible del fracaso de las experiencias de transición socialista al comunismo vividas en el siglo XX, especialmente las de la Unión Soviética y la República Popular China, sin olvidar Albania, Corea, Cuba, Vietnam, Camboya, Alemania, Hungría, Polonia, Checoslavaquia, Rumanía, Bulgaria, Yugoslavia… hay que intentar hacer un balance global de estas experiencias grandiosas y heroicas, aplicando la filosofía de la praxis revoluconaria y el materialismo histórico/dialéctico a estos procesos revolucionarios, sin contemplaciones y yendo a la raíz, estudiando las luchas de clases que se han desarrollado y las razones de la derrota de la Clase Obrera y en geberal de los Pueblos Trabajadores.

    Pero se trata de construir organizaciones comunistas revolucionarias en la PRAXIS, no en la mera teoría, y creo que el trabajo teórico, aislado de la práctica revolucionaria, de nuestra inserción cotidiana en las luchas obreras y populares, por reformistas y alienadas que éstas sean, no nos llevará a nada. En la medida en que nuestros análisis y teorías vayan encontrando eco y adhesión en l@s militantes revolucionari@s que luchan junto a nosotr@s en los diferentes frentes obreros y populares, se irán cosntruyendo organizaciones comunistas revolucionarias cimentadas en la praxis, uniendo las luchas de resistencia cotidianas mas o menos expontáneas y/o controladas por las burocracias políticas y sindicales revisionistas y socialdemócratas con la reflexión teórica comunista revolucionaria, que muestra en la práctica las limitaciones de estas luchas, los engaños y manipulaciones de los aparatos burgueses políticos y sindicales de “izquierdas”, y va abriendo camino al proyecto comunista. O sea, como decimos en Euskara: “Bietan jarrai”, es decir, perseverar en los dos caminos, la práctica y la teoría, para fundirlos una y otra vez en la praxis comunista revolucionaria, síntesis dialéctica que nos permite avanzar en prácticas y teorías más radicales y eficaces.

    En este sentido, el proceso de surgimiento de la organización comunista revolucionaria de vanguardia puede ser muy distinto de un lugar a otro, y de un momento de la historia a otro. esto ya lo han señalado algun@s compañer@s en el debate: “La constitución o reconstitución del Partido Comunista se llevó a cabo históricamente de diversos modos pero ninguno ha sido más o menos válido que otro, el Partido Comunista (bolchevique) nace de una escisión, el Partido Comunista de España también, el Partido Comunista de China fue fundado por la Internacional Comunista y un puñado de comunistas, el Partido Comunista de la India (maoista) nace de la fusión previa de otros dos Partidos Comunistas… Tan sólo tenemos una constante en todos ellos: Lo que les hizo ser capaces de llevar adelante a la clase obrera y hacerla actuar políticamente, como clase, no fue su forma de constituirse, (…) si estos Partidos Comunistas llegaron a hacer junto con el resto de las masas las heroicidades que hicieron y aún hacen, fue gracias a sólo una cosa: Su praxis, siendo esto en torno a lo que los comunistas a día de hoy debemos debatir.”

    El debate va afinando posturas y matizando ideas, y nos acerca a la(s) síntesis, siempre y cuando se debata sin contemplaciones ni miramientos en lo que respecta a los principios, y con educación y cortesía en el trato personal. Creo que esto ha pasdo en este debate, cuando el camarada Sverdlov escribe: “El cómo se debe constituir el Partido proletario depende de las condiciones históricas, políticas y sociales en que se reproducen tanto la lucha de clases de resistencia como la lucha de líneas entre los comunistas. Importa y mucho cómo se constituye el Partido, ya que de la forma en que se constituya depende que la Revolución pueda tener éxito o no. Eso sí, tienes toda la razón en que lo importante del Partido es su praxis, es decir, la integración de la teoría revolucionaria en la práctica del movimiento político de superación de la sociedad de clases. ”

    De todo esto y o personalmente he aprendido mucho y espero aplicarlo en la lucha por la construcción de la organización comunista revolucionaria vasca, que creo que es la tarea de los próximos años (o décadas) para l@s revolucionari@s vasc@s, después del colapso y liquidación de lo que fue el MLNV. Por supuesto, el debate y la colaboración estrecha con revolucionari@s español@s y frances@s es fundamental para nosotr@s, y es por eso que colaboro en este blog.

    ¡Un abrazo comunista para tod@s!

    • Compañero Fermintxo, ante todo agradecemos tus comentarios, que estimulan, tanto por sus formas irreprochables como por su fondo, el necesario debate ideológico en el seno de la vanguardia revolucionaria.

      Me animo a entrar en este debate como parte del equipo de administración del blog y coautor del texto y para decirte que estoy prácticamente de total acuerdo con cuanto expresas en tus dos comentarios. Me parece un análisis en general muy acertado y bien encaminado el tuyo.

      Me gustaría señalar que ese indudable desprestigio que ante el proletarido del Estado español tiene la palabra o hasta el concepto de “Partido” y de “Política” (incluyendo tristemente en el paquete al Partido y la política Comunistas) es, en opinión de cuantos conformamos esta iniciativa en forma de blog, debido en buena parte a cómo se ha desarrollado históricamente el proceso de formación del PC y del Movimiento Revolucionario en el Estado español, que les hizo caer con gran celeridad y relativa facilidad en manos del revisionismo; es decir, ser derrotada la línea revolucionaria, proletaria, frente a la línea burguesa, que para el proletariado queda cada día más claro que es una línea, una praxis, absolutamente hostil a sus intereses de clase, lo que le hace rechazarla hasta de manera no siempre consciente y bien orientada.

      Por ello son necesarias iniciativas como este blog y cuantas puedan ser desarrolladas por la vanguardia teórica (la pertrechada con la ideología revolucionaria) que impulsen la reconstitución, en todas sus facetas y niveles, del Partido y el Movimiento Comunistas, Proletarios, Revolucionarios.

      También puntualizar que desde este blog lo que pretendemos es estimular el debate y lucha ideológicas en el seno de la vanguardia teórica, ante todo (desde un blog, poco más se puede hacer en esa dirección), como una de las formas que adopta la necesaria lucha de dos líneas, que ha de ser ejecutada con éxito para la línea proletaria en todos los ámbitos en que operen y se muevan cada uno de los los marxistas-leninistas en la actualidad. Nos parece algo imprescindible dentro del proceso de reconstitución del Partido Comunista y, con él y en torno a él, de todo el Movimiento Proletario, Revolucionario, en pos del Comunismo.

      Sí difiero personalmente contigo (en este punto no me atrevo a hablar en nombre de cuantos conformamos el blog) en que, a pesar de las dificultades prácticas que esto conlleve, yo defiendo la denominación de “Marxismo-leninismo” y de “Marxistas-leninistas” como denominación que da identidad histórica concreta a la línea proletaria revolucionaria, la del Socialismo Científico, teniendo siempre en cuenta que está en constante desarrollo parejo al del propio proceso revolucionario comunista, del que es inseparable.

      Por otro lado, también somos de la opinión (esta vez sí expreso la opinión colectiva de cuantos conformamos este blog) de que el balance de las experiencias históricas que han pretendido edificar el Comunismo, iniciadas heroicamente con la Gran Revolución Socialista de Octubre (Noviembre) de 1917, es absolutamente imprendiscible para el éxito de la Revolución a nivel mundial. Y que ese balance debe ser profundo, colectivo y sin tapujos, lleno de honestidad científica y revolucionaria. Esa es la mayor base histórica de que disponemos, la praxis que nos ha servido (para bien y para mal) de referencia hasta el presente y que hemos de saber aprovechar sin ser, de alguna manera, esclavos o cautivos de ella, para continuar hacia adelante (no hacia atrás o congelarlo en fases pasadas, derrotadas o superadas) nuestra principal labor como comunistas, que es la de impulsar el proceso revolucionario y dirigirlo en la dirección acertada, correcta.

      Y para lograr eso, debemos pasar por numerosas fases previas que hemos de saber identificar, analizar y afrontar con la estrategia y las tácticas más adecuadas para cada una de dichas fases con el fin de completarlas.

      Creemos que en la actual fase, que es de inexistencia del PC y de desorientación generalizada (ideológica y práctica) de lo que un día fue el Movimiento Comunista, prima la reconstitución de la ideología revolucionaria, semisepultada por la aplastante victoria (que creemos temporal) del revisionismo, que es la punta de lanza burguesa en el Socialismo Científico. Pero eso no implica que esta sea la única fase ni que sea “eterna”, sino sólo por la que hay que empezar en la actualidad, ya que de ella dependerá el desarrollo acertado del resto de tareas que tenemos por delante. Y sin perder de vista que es tarea de la vanguardia teórica exclusivamente, aún incapaz de emprender con acierto el proceso de fusión del Marxismo-leninismo con la vaguardia práctica y con el Movimiento Obrero, entre otras cosas porque el Marxismo-leninismo está en buena medida “secuestrado” por el revisionismo, debido a la casi total falta de lucha ideológica de líneas entre la vanguardia teórica.

      Es en este preciso punto donde queremos incidir o “empezar a actuar” desde este blog, desde el que queremos estimular a dicha acción a todo comunista desde la posición en que hoy se encuentre. Queremos empezar a rasgar la espesa tela ideológica revisionista que nos impide ver con claridad las tareas que hemos de enfrentar. El resto se irá desarrollando o desplegando a partir de ese primer logro, en nuestra opinión.

      Este blog no es una “organización revolucionaria” como tal, sino un modesto medio de comunicación, de reflexión y de análisis colectivo que ponemos a disposición de cuantos, como nosotros, consideren que estamos ante la imperiosa necesidad de reconstituir el Partido Comunista para poder empezar siquiera a hablar de proceso revolucionario en marcha o en embrión.

      Por lo demás, completamente de acuerdo contigo en que las organizaciones revolucionarias se crean, forjan y desarrollan en la praxis, pero no en cualquiera, sino en la praxis marxista, en la que constituye el Socialismo o Comunismo Científico, que si algo nos muestra con claridad es la importancia extrema de la lucha ideológica implacable, constante, sin tregua contra toda desviación o falsificación de la línea revolucionaria acertada, correcta.

      Saludos revolucionarios, compañero.

  10. Compañero Marxismo es Ciencia:

    Aunque el debate sobre la denominación de la Teoría Revolucionaria que nos debe guíar es algo secundario con respecto a la práctica revolucionaria, en el sentido de que por mucho que nos definamos como marxistas-leninistas, socialistas/comunistas revolucionarios o lo que sea, si nuestra práctica es reformista, revisionista, liquidacionistas y/o socialdemócrata, pues de poco nos han servido las denominaciones “radicales y correctas”, creo que tiene su relativa importancia matizar este punto. Quizás el debate que genere pueda ser interesante.

    Si no me equivoco (ya me corregiréis) Marx no habló nunca de marxismo para calificar su teoría revolucionaria. Creo que habló de socialismo científico, y Engels utilizaba materialismo histórico y dialéctico. Bueno, no sé exactamente qué utilizaba cada cual, de lo que estoy seguro es que a ninguno de los dos les gustaba la definición personalista, “marxismo” para definir su teoría. Es más, en la medida en que se dieron cuenta que esa denominación personalista estaba sirviendo para hacer una lectura e interpretación economicista, mecanicista, evolucionista, y por lo tanto, reformista y revisionista de su teoría revolucionaria, se opusieron a ello. Marx dijo aquello de que” él no era marxista”, y ahí están las críticas de los programas de Gotha y Erfurt. El “marxista” más eminente de aquellos años era el señor Kautski, y la praxis real se encargó de aclararnos que traidor, falso, corrupto, criminal y sinvergüenza era ese elemento. Y lo mismo para el ruso Plejanov. No nos olvidemos que estos dos reformistas y liquidacionistas de primera fueron los popes del “marxismo oficial” a finales del siglo XIX y principios del XX, hasta que la I Guerra Mundial, y la Revolución de Octubre demostraron en la práctica su miseria y traición. El tonto de Bernstein lo único que hizo fue intentar adecuar la “teoría” (en su caso se puede hablar de ideología en un sentido o de teoría contrarrevolucionaria en otro) a la práctica reformista de la II Internacional, y creo (el debate lo aclarará) que Rosa Luxemburg se equivocó al criticarlo pricipalmente a él, por que de lo que se trataba era de criticar radicalmente la PRÁCTICA real del partido socialdemócrata alemán y de la IDEOLOGÍA “marxista” que ocultaba y disimulaba (por eso hablo de ideología y no de teoría) a los ojos de l@s militantes la colaboración y complicidad con el Estado imperialista alemán. Y los mismo para el resto de la socialdemocracia europea, y más aún la española, el PSOE. Lamentablemente, muchas veces el “marxismo” ha funcionado más como una ideología que como una teoría revolucionaria. Por eso a veces hablamos de marxismo revolucinario, para distinguirlo del “marxismo” reformista y académico que nos venden la burguesía y el imperialismo.

    Por cierto, Teodor Shanin, en la editorial Revolución, tiene un libro muy interesante sobre este tema: “El Marx tardío y la vía rusa”, (SHANIN, T. (dir.), El Marx tardío y la vía rusa, ed. Revolución, Madrid, 1990) donde se demuestra claramente que los” marxistas” Plejanov y Vera Zassulich CENSURARON conscientemente una carta de Marx en la que se cuestionaba claramente su lectura del “marxismo”. Y esto también a pasado más veces en la historia del comunismo revolucionario, en concreto con Lenin y el Che.

    Lenin sí usó la denominación de marxismo para la teoría revolucionaria que utilizaba, pero era muy consciente, gracias a su lucha radical e implacable contra los mencheviques, que el marxismo o era revolucionario o no era marxismo. Pero de hecho era una lucha dentro del marxismo para ver cuál era el “verdadero marxismo” lo que ha llevado a muchos comunistas revolucioarios a hacer interpretaciones “talmúdicas” y “exegéticas” de los textos de Marx y Engels, para buscar lo que “realmente querían decir” (si te defines como “marxista” tu referencia son los textos de Marx, si te defines como comunista revolucionario, tu referencia es la PRAXIS de los comunistas revolucionarios que han luchado antes que tú, evidentemente, la praxis (teoría y práctica) Marx, Engels y Lenin ocupa u lugar principal en este camino, sin olvidar a Stalin y el resto de lo bolcheviques, al menchevique oportunista Trotski, a Mao, Fidel, Che y el resto de peña marxista-leninista, y a otros comunistas no marxistas ni leninistas, pero que también pueden tener algo que decir (en mi opinión) en este debate.

    Como puedes ver, compañero, me enrrollo más que las persianas, pero creo que matizar estas cosas puede ser importante. Pienso que las denominaciones personalistas empobrecen el debate, al centrarlo muchas veces en el pensamiento de tal o cual militante revolucionario (Marx, Lenin, Stalin, Trotski, Mao, Enver Hoxha o “el presidente” Gonzalo) y que las denominaciones ligadas al proyecto revolucionario centran más la discusión el la PRAXIS necesaria para realizarlo. Claro, esta opción también tiene sus riesgos, al difuminar las fronteras teóricas y prácticas. Pero esto se puede solucionar dejando claro qué entendemos por Teoría Revolucionaria Comunista, cuáles son sus bases teóricas y prácticas y los militantes revolucionarios de referencia.

    El debate debe ser sincero por mi parte, y he de decir que hay otra razón por la que las denominaciones “marxista” y “marxista-leninista” no son para mí totalmente aceptables. Soy un creyente, perteneciente a la Teología de la Liberación (yo prefiero denominarla en mi lengua “Askagintzaren Teologia”, es decir, Telogía de la Praxis de Liberación) y en la medida en que el marxismo y el marxismo-leninismo son ateos, no puedo denominarme así. Evidentemente, soy totalmente consciente de que los creyentes comunista revolucionarios somos absolutamete minoritarios como corriente. Quiero decir con esto que este debate es muy secundario, ya que la gran mayoría de comunistas revolucionarios se definen como marxistas-leninistas. Así que las organizaciones y/o partidos comunistas revolucionarios que van a surgir seguramente se definirán como marxistas-leninistas. Yo las apoyaré en la medida de mis fuerzas, pero no podré militar en ellas, lo cual tampoco es tan importante. Creo yo.

    Por otra parte, coincido palabra con palabra con este pensamiento tuyo: “el balance de las experiencias históricas que han pretendido edificar el Comunismo, iniciadas heroicamente con la Gran Revolución Socialista de Octubre (Noviembre) de 1917, es absolutamente imprendiscible para el éxito de la Revolución a nivel mundial. Y que ese balance debe ser profundo, colectivo y sin tapujos, lleno de honestidad científica y revolucionaria. Esa es la mayor base histórica de que disponemos, la praxis que nos ha servido (para bien y para mal) de referencia hasta el presente y que hemos de saber aprovechar sin ser, de alguna manera, esclavos o cautivos de ella, para continuar hacia adelante (no hacia atrás o congelarlo en fases pasadas, derrotadas o superadas) nuestra principal labor como comunistas, que es la de impulsar el proceso revolucionario y dirigirlo en la dirección acertada, correcta.”

    Los críos se han despertado, se acabó la tranquilidad en este último día de vacaciones. Luego sigo con el resto de temas.

    Un abrazo desde Nafarroa (Navarra), desde Euskal Herria para tod@s l@s compañer@s de los Pueblos y Naciones del Estado Español que lean este rollo.

    Fermintxo

    • Saludos, compañero Fermintxo.

      Por desgracia, problemas de salud me han impedido contestar antes a tu último comentario. Voy a ello ahora, entonces.

      Todo cuanto dices de la génesis y de la historia en general del desarrollo del Marxismo-leninismo es cierto, sin duda. Son hechos comprobables que están ahí, pero que no constituyen sino la forma concreta en que el Marxismo-leninismo va tomando “vida”, como parte inseparable y directora de la paxis revolucionaria, sencillamente.

      Como todo movimiento real (y el Marxismo-leninismo creo que lo es) se desarrolla en medio de multitud de etapas y de luchas, pero eso no lo despoja de su carácter y de su identidad (por así decirlo) de ser el elemento fundamental concreto de la praxis revolucionaria del proletariado en la época del Imperialismo.

      Fue el Marxismo (aunque a Marx no le gustara esa denominación, lo cierto es que eso ha sido siempre irrelevante para que su “hijo” de desarrollara y se convirtiera en lo que es) el que sacó al Socialismo de las brumas irrealizables del Idealismo, de la Utopía para adquirir el carácter de científico y, por ello, realizable.

      Con Marx y Engels, se elevó el Socialismo a la categoría de científicamente fundamentado y de crítica revolucionaria con aspiración y necesidad de convertirse en praxis revolucionaria. Y fue con Lenin que dio ese último paso, encontrando en el Partido Comunista, el Partido de Nuevo Tipo, la forma concreta de erigirse en praxis revolucionaria en la etapa final y actual del Capitalismo, la imperialista.

      Y eso es innegable. El Socialismo Científico es el único verdaderamente revolucionario, por no ser utópico en medida alguna. Y el Socialismo Científico es inseparable del Marxismo-leninismo. Son los aportes de Marx, Engels y Lenin, principalmente, los que han convertido al comunismo en praxis revolucionaria y no ningún otro aporte ajeno a esas fuentes, sea anterior o psterior a ellas.

      Evidentemente, el Marxismo-leninismo tiene su historia concreta, que es la del Socialismo Científico. Pero eso ni lo anula como lo que es ni lo convierte en algo diferente, por mucho que en esa historia haya acontecimientos muy contradictorios, como en todo lo real.

      El Marxismo-leninismo funde en un todo coherente al Materialismo Dialéctico y su aplicación en el estudio de la Historia (el Materialismo Histórico), la Economía Política y el Socialismo Científico.

      Entiendo que a alguien que lucha por el Comunismo pero que no acepta el Materialismo Dialéctico le chirríe lo de Marxismo-leninismo como idéntico a Socialismo Científico o Revolucionario, pero es que fueron Marx, Engels y Lenin quienes con sus aportes crearon y desarrollaron éste hasta su madurez, además de diversos aportes de otros revolucionarios también identificados con el Marxismo. El problema estará entonces en la conciencia de esa persona y no en la realidad del Marxismo-leninismo.

      Antes de ellos, de Marx, Engels, Lenin y sus “seguidores”, no existía el Socialismo Científico ni el Revolucionario, por mucho que se prentendieran como tales, sino el Socialismo Utópico. Lo que no puede realizarse en el mundo material, real, no es revolucinario por más que así se autodenomine, pues no puede revolucionar nada en la realidad. Y la Historia misma, lejos de negar o contradecir ese hecho, lo ha confirmado ampliamente.

      Por eso reivindico la denominación de Marxismo-leninismo como la línea revolucionaria genuina e innegable y como diferenciador básico de toda aquella que no lo es, aunque aparente serlo.

      Que a lo largo de la Historia de la praxis revolucionaria, en la lucha de clases inevitable en el terreno de la realidad, haya habido no pocas desviaciones, avances, rodeos y retocesos, tergiversaciones y hasta errores en el desarrollo del Marxismo-leninismo, no le anula como la base auténtica e innegable de la praxis revolucionaria del proletariado en pos del Comunismo.

      Si perdemos eso de vista y como referencia, será imposible la reconstitución del PC y del MRI, a mi entender, ya que empezará a “colar” casi cualquier cosa, poco a poco, como teoría y como praxis revolucionarias, aún careciendo de avales reales para ello. Estaríamos suspendidos en el vacío, negando la historia real del MR que ha demostardo ser tal, con sus aciertos, errores y limitaciones superables. Y estaríamos peor aún que en la actualidad, en que todavía tenemos eso claro, por lo menos.

      Saludos revolucionarios.

  11. Compañero marxismo es Ciencia:

    Lo último que quisiera hacer es estorbar o molestar a los comunistas revolucionarios marxistas-leninistas es sus debates y en la reconstrucción (que ya los camaradas del PCE(r) intentaron o consiguieron, depende de los puntos de vista) del Partido Comunista. Dejando claro mi posición teórica y filosófica, y si mis comentarios y críticas no os molestan o aburren, seguiré aportando en este blog en la medida de mis posibilidades, teniendo muy claro que el reagrupamiento de los comunistas se va a hacer, en vuestra opinión, en base a principios marxistas-leninistas (me parece muy bien y lo más coherente, por otra parte), y que por lo tanto, yo me quedo al margen. No tengo nada que objetar, seguiré trabajando y luchando por la Revolución Socialista Vasca en mi país, y por la Revolución Comunista Mundial, que son dos etapas del mismo proceso.

    Lo dicho, si mi participación supone algún problema, lo último que quiero es impedir que surgan reagrupamientos revolucionarios en el Estado Español. Al contrario, os animo a que sigáis profundizando en el estudio del marxismo-leninismo y en el combate implacable para depurarlo de todo resto de revisionismo y reformismo. Esa es la tarea principal ahora, con la que estoy totalmente de acuerdo. Mi pertenencia a la corriente comunista revolucionaria de la teología de la Liberación es ultraminoritaria y anecdótica en este contexto, y no hay que perder el tiempo con ella. Lo prioritario es la lucha teórica y práctica por forjar y reconstruir la teoría revolucionaria comunista en el siglo XXI. En vuestra opinión (absoluntamente mayoritaria!) eso es el marxismo-leninismo. ¡Adelante, pues, camaradas!

    Un abrazo desde Euskal Herria, y mucho ánimo en vuestras luchas y trabajos, compañer@s!!!

    Fermintxo

  12. Camarada Fermintxo:

    Por supuesto, estás invitado a participar cuanto quieras en este espacio de debate y lucha ideológica por reconstituir el movimiento comunista. Sin duda, el proceso de reconstitución del movimiento revolucionario del proletariado, tanto en Euskal Herria como en todo el Estado español, debe formar parte de un mismo sendero teórico y político. Cuando tengamos tiempo, nos pondremos a trabajar sobre un documento que analice la cuestión del ámbito territorial de la reconstitución del Partido Comunista en el Estado español. Seguro que, aunque puedas estar en desacuerdo, te animará a debatir y a confrontar posiciones con nosotros.

    Por último, personalmente tengo mucha curiosidad y respeto por esa corriente de la que dices formar parte (la corriente comunista revolucionaria de la teología de la liberación en Euskal Herria). Si te apetece, ¿puedes explicarnos qué te lleva a abrazar esa corriente y, por otro lado, cuáles son sus fundamentos políticos y teóricos de esa llamada “teología de la liberación”?

    Abrazos, estimado Fermintxo.

  13. Fermintxo, estimado compañero, tú no puedes molestar en modo alguno con tu irreprochable actitud y tu buena disposición para el debate, además de por defender el comunismo.

    También quiero añadir que secundo las palabras del compañero yakovsverdlov, así como su petición de que nos explicaras los fundamentos de la línea revolucionaria cristiana que defiendes.

    Salud y disculpa si pude parecer brusco o cortante en mi respuesta, cosa que en absoltuo pretendía. Intentaba explicar la cuestión lo más directa y brevemente posible sin sacrificar claridad.

    Por supuesto, Fermintxo, para nada estás de más en este blog ni en la lucha y las tareas por la reconstitución del PC y del movimiento revolucionario del proletariado, compañero.

  14. Queridos compañeros y camaradas yakovsverdlov y marxismoesciencia:

    Lo primero de todo me gustaría excusarme por responder tan tarde a vuestros comentarios, pero qué queréis que os diga, la vida no me da para más, trabajo de maestro en Zugarramurdi, un pueblo de la montaña navarra, tenemos dos hijos, y mil historias, y al final del día llego cansado a casa. Así que me ha costado bastante sentarme a escribiros. Y tampoco quería mandar cuatro letras de compromiso…

    Me alegra enormemente saber que las páginas de vuestro blog siguen abiertas para mí, y aportaré en la medida de mis posbilidades. Eso sí, teniendo muy claro que este es un blog de debate de marxistas-leninistas, y que a eso hay que darle la prioridad. Pienso que quizás la presencia de algunos comunistas revolucionarios no marxistas ni leninistas puedan estimular vuestro debate y afinar conceptos. Pero lo que tengo muy claro es que la prioridad es el debate entre vosotr@s, l@s marxistas-leninistas. Recuerdo que en el verano de 2003 estaba preso en la cárcel de Soto del Real (fui militante de la Organización Socialista Revolucionaria de Liberación Nacional Euskadi Ta Askatasuna y pasé 8 años en prisiones del Estado Francés…) y junto con un camarada del PCE(r), Leoncio Calcerrada, montamos un taller de marxismo-leninismo, en el que participamos presos revolucionarios vascos, españoles y gallegos. Leoncio alucinaba viendo a alguien de la Teología de la Liberación organizando con él un taller de marxismo-leninismo, pero como yo le dije: “Hombre, yo ya montaría a gusto un taller de Teología de la Praxis de Liberación, de Materialismo Utopista, de Mística Revolucionaria… pero eso no le interesa a nadie, y lo mas revolucionario que conozco (después de las tres teorías que he citado) es el marxismo-leninismo…donde no hay pan, buenas son tortas, je, je, je…

    Como ya he dicho, la corriente a la que pertenezco es ultraminoritaria, la mayoría de la gente de la Teología de la Liberación en Europa es socialdemócrata y reformista, y los mismo pasa en Euskal Herria. En América Latina, en cambio, tuvimos una fuerte `presencia en el FMLN salvadoreño, especialmente en la FPL, que eran claramente marxistas-leninsitas. También participamos en el proceso chileno, sobre todo en el MIR. En Nicaragua, en el FSLN… De todo hubo.

    Simplemente daros algunas referencias teóricas e históricas: Thomas Münzer, teólogo comunista revolucionario alemán del siglo XVI (hablan de él en sendos libros Engels y Ernst Bloch), ¿conocéis la novela ” Q ” ? El filósofo Spinoza… Bueno y mas cerca de nosotr@s, Camilo Torres, Monseñor Romero, Rutilio Grande, Joan Alsina, Malcom X, Ali Shariati, Manuel Perez Martinez… Algunos son cristianos y otros musulmanes.

    Bueno, ya vale por hoy. recibid un fuerte abrazo comunista!

    Fermintxo

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